Temas de conversación y cómo usarlos: Guía con ejemplos y consejos

Los temas de conversación y cómo comuniquemos, ya sea presencial o en redes sociales como WhatsApp, ha sido y será siempre la mejor arma para seducir o hacer amistades.

Las conversaciones interesantes que nos permiten gustar a un hombre o a una mujer son aquellas que sacan a relucir nuestro atractivo, a la vez que generan una conexión emocional y sexual.

Dicho de otra forma, los temas de conversación deben hacer que la otra persona nos conozca, asociando a lo que le decimos y el cómo se lo decimos, a unos determinados rasgos personales que sean atractivos.

Relaciona cualquier tema de conversación con vuestros estilos de vida

Al margen de bromas, juegos o sexualizaciones que en conjunto conforman el azucar de la seducción y ayudan a mantener la atención y el interés, principalmente lo que nos interesa saber, y además nos permite conocernos y vincularnos con la otra persona es su forma de ver la vida. Su estilo de vida. Es decir, sus patrones de comportamiento.

¿Porqué es tan importante? Básicamente porque comunicando de esta forma no solo tendremos muchos más temas de conversación, pues nos resultará más fácil hablar de nosotros y de la otra persona. Si no que además estaremos conociendo de verdad en qué cree y cómo piensa, para hacernos una idea de si es la persona más indicada para nosotros o no.

Las tres componentes de los estilos de vida son: 
Actividades, Intereses y Opiniones.

  • ¿Qué te gusta hacer y que le gusta hacer a ella? ¿Qué hicisteis en el pasado? ¿Porqué lo hicisteis y que obtuvisteis? ¿Qué aprendisteis?
  • ¿Qué os interesa? ¿Qué consideráis importante? ¿Qué habéis aprendido más que cualquier otra cosa? ¿Qué os causa curiosidad?
  • ¿Qué opináis sobre las distintas temáticas y cuestiones? ¿Qué os hacen sentir?

De esos tres bloques de información (actividades, intereses y opiniones) podemos extraer conclusiones sobre que tipo de personalidad y valores tiene esa persona. A su vez, podemos evaluar que actitudes presenta ante los distintos temas que caracterizan sus patrones de comportamiento:

  • ¿Le pone sentido del humor al tratar temas difíciles o controvertidos? ¿O se vuelve serio e inflexible?
  • ¿Está abierta a cambiar de opinión?
  • ¿Escucha y se muestra curioso?
  • ¿Te mira fijamente y con confianza?

Cuando queremos conocer a alguien, tenemos que salir de nuestra cabeza e introducirnos de lleno en su mundo, aprendiendo a mirar a través de sus ojos para descubrir así sus sentimientos más valorados y profundos.

Así es como con la comunicación junto con la experimentación de una fuerte empatía al flujo del sentir de nuestro ahora, podemos conocer y dejarnos conocer con todos nuestros matices y sabores.

Temas de conversación y cómo usarlos

1. Aficiones y tiempo libre

Este es un clásico. Lo que hacemos en nuestro tiempo libre nos define. Ten en cuenta que en tu tiempo libre harás todo aquello que realmente deseas hacer dados tus recursos y motivaciones actuales. Para ligar es un tema de conversación fundamental que se puede expandir y dar mucho fruto a la conversación.

El problema que tienen muchas personas es que al no comunicar emocionalmente, en seguida ya no saben que decir:

—Me encanta el deporte, sobre todo el Surf.
—A mi también, suelo ir al gimnasio 3 veces por semana y juego al futbol de vez en cuando. Con los amigos, ya sabes…
—Claro, es bueno mantenerse en forma.

¿Qué es lo que pasa? Pues que en seguida ponemos cara de poker como si hubiésemos visto a un muerto perseguirnos con un hacha. Si, esa cara que ponemos cuando nos quedamos sin tener ni idea de que decir.

Utiliza la comunicación emocional

Tanto para tener temas de conversación en la calle o en discotecas, como para tener temas de conversación para ligar por WhatsApp, la comunicación emocional siempre te ayudará a tener más labia en cualquier conversación.

—Me encanta el deporte, sobre todo el Surf.
—¿El Surf? ¡Vaya! Ya decía yo que tenías pinta de aventurera.
—Bueno, tampoco es para tanto…
—No se, yo la verdad es que nunca he hecho Surf, pero aún así pienso que debe ser algo así como flotar sobre las emociones, ¿no? Se os ve encima de la tabla y parece que todo lo demás se olvida.
—¡Siiiii! Justamente me pasa eso. Es como que pase lo que pase, cuando estoy encima de la tabla todo se queda atrás y nada importa salvo ese momento.
—Es apasionante el efecto del deporte. Yo no hago Surf pero voy al gimnasio 3 veces por semana y me gusta mucho jugar al futbol con los amigos. Es como tú dices, todo se queda atrás.

¿Qué ocurriría aquí? ¿No tienes la sensación de que esta conversación se podría alargar durante horas? Claro que sí, y eso es porque cuando hablamos de lo que un tema nos hace sentir, la conversación se vuelven más profunda.

Más sobre comunicación emocional en:
Comunicación Emocional: Expresar sentimientos y emociones

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2. Trabajo

El trabajo en nuestra sociedad suele ser un tema de conversación determinante para ligar, y aunque no es siempre lo que más dice de nosotros, en seguida pueda servir para catalogarnos.

Además, es un tema de conversación muy útil para ligar por WhatsApp, ya que trabajar trabajamos todos los días y para ligar por WhatsApp es muy importante la constancia.

Algunos dicen que hablar de trabajo es aburrido, pero eso es porque no saben hablar de trabajo de un modo divertido. El problema no es el tema de conversación, si no su forma de hablar sobre su trabajo.

Haz el tema más interesante

¿Has visto la película El Guerrero Pacífico? Trata sobre un atleta que se topa con un hombre que trabaja en una estación de servicio, y éste acaba descubriéndole numerosas enseñanzas espirituales para alcanzar una mayor felicidad y potencial.

A menudo cuando nos preguntan en qué trabajamos, solemos decir: soy ingeniero, trabajo en una farmacia, soy comercial en una empresa de muebles, etc. Es decir, nos concentramos en el cargo en concreto, pero pocas veces solemos ir al por qué, al para qué y al cómo nos hace sentir.

Detente un momento, e imagina que trabajas en una gasolinera como el señor de la película comentada, y al mismo tiempo tienes una vida espiritual, conocimiento y valores excepcionales.

—¿A que te dedicas?
—Trabajo en una gasolinera.
—Ahh, que bien. Yo me dedico a la psicología.

Comunica la finalidad de lo que haces

Si nos quedáramos solamente en este ejemplo, veríamos como nuevamente la conversación se queda cortada. Sin embargo, nos pederíamos lo más relevante al hablar de trabajo, lo referente a nuestra misión, visión y valores. Es decir, ¿porqué hacemos lo que hacemos? ¿Porqué hemos estudiado o no x materia? ¿Cuáles son nuestros objetivos a corto, medio y largo plazo?

Continuando con el ejemplo anterior:

—¿Psicología? ¿No me digas? A mi me encanta la psicología. No lo suelo decir mucho porque no demasiada gente entiende de estos temas, pero soy un apasionado del mundo espiritual y la mente humana.
—¿Si? ¿Cómo es eso?
—Pues la verdad es que desde niño mi padre me lo inculcó. El sentir el ahora, respirar la naturaleza… todo lo que es sentir nuestra esencia interior, reflexionar, escribir sobre la vida. Siempre es algo que me ha acompañado. ¿Por qué estudiaste psicología?
—Pues me pasó un poco como a ti. Desde casa en este caso mi madre, siempre me daba muy buenos consejos sobre las emociones y demás, y bueno, eso acabé haciendo yo también con mis amigas, y reflexionando conmigo misma. Me di cuenta de que era una gran forma de ayudar a los demás y me aventuré a estudiar psicología.

No omitas la información que te hace atractivo

Como te habrás podido percatar, la percepción sobre el hombre en este caso cambia por completo. Quizá lo primero que podríamos haber pensado es que era una persona muy normal con un trabajo muy corriente. No obstante, eso es porque estaba omitiendo información sobre su vida interior que sí tiene mucho atractivo, más para una mujer que comparte esos intereses. De ahí que en lugar de hablar tendidamente de su trabajo, lo que hace es saltar a sus intereses y tiempo libre.

Mucha gente tiene miedo a hablar de su trabajo porque no consideran que sea un trabajo de ensueño, pero eso es porque no han reflexionado sobre las cosas buenas que puede proporcionarle y en cómo puede centrar su comunicación sobre el en esos puntos fuertes. En este ejemplo que hemos visto, por ejemplo sería el de llevar una vida tranquila que le permite tiempo para centrarse en lo que verdaderamente le apasiona, su vida interior y el conocimiento psicológico y espiritual.

Por otro lado, hay que procurar realizar preguntas interesantes y adecuadas. ¿Qué clase de preguntas? Pues como hemos visto, las que indican el por qué: ¿por qué decidiste estudiar psicología? Y también muy importantes, las que indican el sentir: ¿qué sentiste el día que pudiste ayudar a tu primer cliente?

3. Historias externas

Contar historias que le han sucedido a otra personas suele despertar el interés de los demás. Reconócelo, eres tan curioso como un gato, y a menos que la persona que tienes delante no te interese, estarás deseando escuchar sus más preciados cuentos. Y si esconden alguna enseñanza, mejor todavía.

—Me dijo que era una egoísta cuando ni si quiera me conoce. ¿Quién se habrá creído esa?
—Hay mucha gente que juzga a la ligera. Por cualquier motivo les caemos mal de entrada, y sin conocernos comienzan a denigrarnos.
—Si, a mi es eso me da una rabia que no puedo…
—A mi antes también me pasaba mucho. Ahora me da un poco más igual. De hecho me gusta recordar una historia que leí sobre Buda. Esta historia decía que una vez estuvo dando una charla, y entre los asistentes a uno que no le gustó lo que dijo se levantó y le escupió en la cara.
—¿No jodas? ¿Y qué hizo Buda?
—Dicen que se sacó un pañuelo del bolsillo, se limpió el escupitajo, y sin inmutarse ni alterarse lo más mínimo, cómo si no le hubiese escupido le contestó: «¿Tienes algo más que decir?».
—Jajaja, ¡que crack Buda!
—Jajaja, claro, después de aquello a aquél hombre la gente le preguntaba que cómo había hecho eso. Le decían que se le había ido la cabeza, ¡que cómo podía haber escupido a Buda! Y el hombre, lleno de arrepentimiento, fue al día siguiente a buscarlo y se arrodilló a sus pies pidiéndole perdón.
—Madre mía, yo le hubiese dicho: de perdón nada, la próxima vez te lo piensas y ahora te aguantas con tu culpa marinero, jajaja.
—Jajaja, no hubiese estado mal.
—¿Bueno pero entonces qué contestó?
—Buda le contestó: «levántate, no tengo nada que perdonar. La persona que ayer me escupió no está aquí. Yo no la veo por ninguna parte. Esa persona ya no existe. Y la persona que ayer fue escupida tampoco existe ya. Así que vete tranquilo».
—Qué raro, ¿y esa respuesta?
—Para Buda lo más importante es el momento presente. Para el todo está cambiando continuamente, y lo que fuimos en el pasado ya no lo somos ahora. Estamos en movimiento constante. La persona que le escupió se arrepintió, aprendió de la experiencia, y esa experiencia pudo cambiarle. Para Buda somos este momento. De ahí su respuesta. Por eso yo cada día intento que me afecten los insultos o las opiniones negativa de los demás. Reaccionar negativamente sería darles poder sobre mi y generarme una ira que no me beneficiaría en nada.
—Que guay. A mi me costaría mucho ser así. A ver si tú me enseñas jajaja. Me gusta que me cuentes estas historias, se nota que eres un chico culto.

Eso es precisamente lo bueno de contar historias, que nos mostramos como personas cultas que basan sus creencias y comportamientos sobre algo palpable y sólido. ¿De dónde podemos sacar historias como estas? Pues sencillamente de cualquier sitio en el que se encuentren: libros, artículos, documentales, televisión, YouTube… La clave es estar atento a las historias que nos inundan día a día y encontrar nuestra relación de utilidad, emoción o aprendizaje que ellas nos aportan.

4. Experiencias propias

Si contar una historia externa es interesante, imagínate una propia. Y es que contar nuestras propias experiencias de vida ayuda a que nos conozcan muchísimo mejor. Mejor incluso que si les cantamos cómo somos: «yo soy inteligente la, la, la, ¡perspicaz y extrovertido hasta la saciedad!». Nunca hay que decir cómo somos, en todo caso como nos consideramos a nosotros mismos, pero es incluso mejor que lo averigüen.

—De niño me encantaba Extremoduro. No tendría más de 5 años que ya me sabía la canción de “So Payaso” de memora.
—Jajaja, a mi también me encantan. Las letras son la leche.
—Si, opino lo mismo. Recuerdo que mi hermano mayor me ponía delante de sus amigos y me hacía cantarla en la piscina. Yo con 5 años negro como el tizón de lo moreno que estaba, cantando y bailando a un grupo de adolescentes de unos 16 la canción de so payaso. Madre mía, anda que no se reirían jajaja.
—Jajaja, yo pagaría por verlo. Un niño guapo y negruzco apreciado la buena música sin ningún tipo de vergüenza.
—Si, el color negro lo he perdido pero seguro que reconocerías mi enternecedora e irresistible sonrisa. Eso es indudable.
—Jajaja, venga ya estás flipando chaval. ¡No alardees!
—No es alardear, es libertad de expresión sincera y honesta. Y puestos a ser sinceros, no me vendría nada mal verte bailar a ti mientras cantas.
—Pues te aviso de que bailar no es mi fuerte.
—Yo te enseño a bailar y cantar sin vergüenza, llevo desde los 5 años practicando.

5. Nuestro día a día

Se que hago muchas veces referencia a la película (y libro) El Guerrero Pacífico pero me lo vas a permitir una vez más, y es que como dicen en ella: «siempre están ocurriendo cosas».

Suena el WhatsApp, y es ese moreno guaperas que conociste el sábado pasado. ¿Qué vas a contarle en primer lugar? Pues sencillamente y como introducción, ¿qué tal si comentamos cómo nos ha ido el día?

—¡Hola! ¿Qué tal?
—¡Hola flipado! Muy bien, ¿tú que tal?
—Fantásticamente, un poco cansado del trabajo pero ya voy recuperando fuerzas hundido en el sofá. De aquí no me sacan ni con una grúa.
—Jajaja, justo acababa de terminar de estudiar yo ahora. Creo que he quemado todas las neuronas que me quedaban, así que si digo alguna burrada vas a tener que ser compasivamente comprensivo.
—¿Y qué asignatura ha sido la causante de esa quema mental? Si no es alto secreto vamos…
—Es alto secreto jajaja
—Mmmmm, no me lo creo. ¡Cuenta!
—Se llama contabilidad de costes.
—Cielos santo, suena como a destrozarse la cabeza contra un piano de cola…
—Jajaja, que escena tan romántica. No es para tanto, a mi no me desagrada, aunque tengo gustos un poco raros. Fíjate que el otro día te di mi teléfono a ti. Con eso ya te puedes ir imaginando…
—Ja, ja, ja. Que graciosilla. Bueno, ¿en qué consiste esa tal contabilidad de costes si tanto te apasiona? ¿Y de paso, qué estas estudiando? No me lo dijiste la otra noche.

Nuestro día a día es un tema de conversación ideal que nos sirve como introducción a otras conversaciones posteriores. Eso si, como con cualquier otro tema de conversación, se puede tratar de una forma más creativa o menos. La mejor opción en este caso, es recurrir al sentido del humor. Si todavía no te salen las bromas por doquier, lo mejor será que le eches un vistazo a este otro artículo: Cómo desarrollar el sentido del humor.

6. Juego del rechazo

¿El rechazo un tema de conversación? David, ¿te ha picado una araña y has empezado a volverte loco? Pues no, todavía sigo cuerdo. O al menos eso creo…

El rechazo puede ser algo que nos da para conversar. ¿Cómo? Jugándolo. Pero de este tema ya he hablado mucho en otros tres artículo, así que sin más dilación, te remito a ellos:

Qué hacer y qué decir ante el rechazo

Responder a un rechazo sexualizando

Cómo responder a un rechazo con sentido del humor

 

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