Claves para seducir con tu lenguaje no verbal y embelesar

Embelesar consiste en provocar un sentimiento de placer o admiración intenso que conmueve y atrae a la persona que lo contempla, oye, etc., y le hace olvidarse de lo demás.

Es un sentimiento muy placentero, pues nos conecta por completo al momento presente. Cuando nos embelesamos mutuamente con otra persona nos miramos como si estuviésemos profundamente enamoramos. Aún cuando la conoces desde hace muy poco tiempo. Aunque solo sean minutos.

El embelesamiento es un flechazo. Responde al concepto amoroso que tenemos de esa palabra. Nos miramos embobados, como si no existiese nada más. Es una atención plena. Una meditación seductora.

Pero dentro de todos los aspectos que engloban nuestro lenguaje no verbal, sin duda los más importantes son: la mirada, el tono de voz y las posiciones y movimientos de nuestro cuerpo.

Mirada seductora

Hay miradas y voces sensuales, cariñosas, pícaras. Algunas esconden un instinto juguetón y divertido, otras uno más sexual. Pero si algo tenemos que tener claro, es que tanto nuestra mirada como el resto de nuestro lenguaje no verbal cuentan con una comunicación bidireccional con nuestras emociones y sentimientos. Influyéndose entre sí.

Tus sentimientos mandan cartas, telegramas e incluso palomas mensajeras a tu cuerpo. Si te sientes sexual y poderoso, ese instinto alimenta una mirada potente e inquisidora. Si ese instinto sexual es más tímido, harás gala de una mirada más nerviosa que a todas luces transmitirá ciertos destello románticos.

Una mirada seductora es aquella que se adapta al sentimiento compartido entre esa otra persona y tú. ¿Por qué? Porque es una mirada que se sincroniza. Los cuerpos hablan y se acarician entre sí sin tocarse ni articular palabra alguna cuando conseguimos generar una conexión intensa con la otra persona. En psicología lo llamen neuronas espejo. Lo que sentimos lo transmitimos. No es un invento poético, está respaldado por la ciencia.

Uno de los efectos del embelesamiento se produce cuando no podemos evitar mirar a esa persona que nos gusta con cierto nerviosismo inocente. Generando sonrisas tontas entre ambos. Siendo muy útiles también las miradas que contemplan las partes del cuerpo más sexuales de la persona que deseamos durante apenas unos segundos, para acabar mirando fijamente a sus ojos.

Voz atractiva

Una voz seductora es una voz que siente la intensidad de sus vibraciones en sus cuerdas vocales. Ese fuego te quemará con su inseguridad, te hará arder con la pasión de la excitación, o te incendiará con la brisa del romance.

Las voces atractivas se alejan de lo lineal y lo comercial. Son precisas, pero nada monótonas. Pudiendo resquebrajarse por momentos y subiendo y bajando los tonos de voz como si retumbaran hipnóticas en nuestros oídos. Hablando más despacio cuando se busca generar tensión sexual mediante insinuaciones y dobles sentidos, y subiendo su volumen y velocidad al hablar con sentido del humor.

Por otro lado, es importante fundir con tu voz lo que cada palabra inspira. Arrastrar no es arrastrar, es arraaastrar. La propia palabra te arrastra. Se puede decir con timidez o con confianza. El atractivo natural de la seducción está en vivir lo que se dice, pues no es más potente la seducción del que comunica con gran control de lo que dice, como si nos intentaran vender alguna cosa, sino la que es más auténtica.

Movimientos del cuerpo

Tenemos que poner especial atención a nuestras manos y a nuestra postura. Apostando por situar nuestras manos a la altura de nuestra cintura o estómago y elevarlas como máximo a la altura del pecho cuando estamos hablando con normalidad. Siempre adaptando sus movimientos a la velocidad y ritmo de nuestra voz.

Un error muy frecuente en las personas que hablan mucho con las manos es que al elevarlas demasiado, pueden despistar a la otra persona de lo más importante: mirarse a los ojos. Además de que puede resultar un poco amenazante, lo mismo que ocurre al esconderlas detrás de nuestro cuerpo o cruzando los brazos transmitiendo una postura cerrada.

Por otro lado, la espalda ha de estar siempre recta y evitar los picoteos de pollo al inclinarnos para hablar. Si nos encontramos en discotecas con el volumen de la música alto, es mejor subir el tono de voz sin gritar o acercarnos a su oído aproximándonos con todo nuestro cuerpo.

Por último, recuerda fijarte en fuentes como relatos eróticos, novelas o películas cómo se va desarrollando este lenguaje no verbal seductor. Así una vez entendido en cuanto lo practiques unas cuantas veces, lo tendrás dominado.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

No te escondas

Cuando sientas esas emociones que la otra persona inspira en tu interior no las escondas. No intentes parecer algo que no estás sintiendo. Es muy poco atractivo esconderse en la falsedad.

Es mejor ser sincero y mostrarse nervioso y auténtico, que mostrar tu inseguridad con gestos escondidos que a todas luces vemos que son forzados. Fíjate en el cine. En esas escenas en las que ambos se gustan, están nerviosos y no saben que va a ocurrir.

Sé valiente para exponerte a esas escenas en tu vida. La mayoría de personas que no las siente no es porque no sean buenos seductores, sino porque no dejan salir a su seductor interior. No se dejan llevar con la confianza del amor hacia lo impresivisible y alguien no se puede enamorar de algo que no transmite lo que está viviendo.

Conecta emocionalmente hablando con pasión

Cuando conocemos a alguien tenemos que proyectar quiénes somos teniendo en cuenta nuestro pasado, presente y futuro; utilizando la comunicación emocional para evocar sensaciones positivas. Lo que nos llevará a inyectar poderosas dosis de pasión a nuestros mensajes que se transmitirán en nuestro lenguaje no verbal.

  • Hablando de nuestro pasado para enseñarle lo que hemos sentido en nuestros instantes más especiales, y cómo hemos aprendido de los más duros.
  • Comentando nuestro presente para mostrarle nuestra visión del mundo. Cómo vivimos y cómo interpretamos lo que nos acontece. Cuales son nuestras pasiones, y cuanto amamos nuestra vida en el transcurso de su presente.
  • Y hablaremos de nuestro futuro. De nuestras metas, sueños y anhelos más profundos. Donde es posible que podamos integrar a la otra persona a formar parte de ellos, o que simplemente provoquemos que ella quiera verse en esas imágenes.

Todo ello desde un enfoque en que sintamos unas inmensas ganas de vivir cada instante de intensidad de nuestras vidas. Con un deseo de amor hacia la aventura que es vivir pese a sus adversidades que la atraerá a formar parte de tu vida.

Aporta utilidad con tus aprendizajes

Lo que podemos enseñarle a los demás demuestra lo útiles que podemos serles. Todo lo que hemos aprendido puede llegar a ser atractivo si esos aprendizajes son capaces de despertar el interés de los demás. Siendo vital que nuestro lenguaje no verbal sea no como el de un consejero o un profesor, sino como el de un cómplice.

Pero ¿cómo sabemos si va a tener interés? Pues fijándonos en sus motivaciones. Si sus motivaciones son románticas, hablarle de lo que nos gusta la poesía y de lo que hemos aprendido de ella le va a fascinar. Si sus motivaciones son más laborales y orientadas al éxito sin ninguna duda absorberá lo que le digamos de cuanto hemos aprendido en nuestras experiencias a nivel profesional.

Del gran poder del conocimiento me fui dando cuenta cuando empecé a aprender sabiduría espiritual a través del Tantra. Todas las chicas acababan preguntándome qué era el Tantra, y yo mismo notaba cómo ellas se dejaban caer curiosas en cada palabra. Y es que en sí la sabiduría de alguien sobre un tema que no conocemos, siempre nos llena de un cierto aura de misticismo.

Muestra una visión amplia y consciente

Con el tiempo, cuanta más gente he conocido y más he sabido acerca del mundo, más me he dado cuenta del gran atractivo del conocimiento de las emociones. Por ejemplo, con conocimientos sobre inteligencia emocional.

Estos nos permiten poder apoyar a una persona y motivarla a superar sus sentimientos de culpabilidad, miedo o ansiedad con nuestras opiniones. Una excelente demostración de utilidad muy atractiva mostrando que somos conscientes y maduros que se traducen en un lenguaje no verbal que inspira seguridad y consciencia. Dicho de otra forma, no se nos va a ir el tarro ni vamos a caer en emociones extremas que pueden incluso ser peligrosas.

Aquello de lo que sabemos comunica cómo somos y a que le damos importancia, y cuanto más conecte con los intereses de la otra persona, más conexión emocional se generará. El truco no está en que nos interese exactamente lo mismo, sino en encontrar sinergias entre nuestros intereses. A esa otra persona le puede fascinar leer poesía, y a mi escuchar música rock, o hip hop, dos tipos de música que usan mucho la poesía. ¡Ya tengo un lazo común que explotar! Ella que me cuente su pasión que yo le cuento la mía y enlaces que las unan.

Contagia emociones y sensaciones positivas

Por último, tenemos lo más importante. Un consejo que engloba a los 3 anteriores. Vigilar la energía que contagias. Las emociones que transmites.

Para ello, debes tener una finalidad y unos objetivos en tus relaciones para que esas personas quieran estar contigo. Esa finalidad es disfrutar tu presente intensamente con ellas. Apreciar, amar y compartir. Y sobre todo, aceptar. Aceptar a los otros bajo el amparo de una finalidad que os guía: Disfrutar vuestro ahora.

Las emociones hablan más que las palabras

Podríamos sentirnos insultados por una hombre o una mujer, quizá porque no esté pasando por un buen momento, o simplemente porque haya perdido los nervios. Pero tenemos opciones. Podemos elegir hacerla sentir mejor, o caer en las redes de su ira devolviéndole su ofertada ofensa.

Podemos elegir entre seducirla, o estropearlo todo definitivamente.

Lo que es evidente es que un lenguaje no verbal e instinto seductores no reaccionan con aspavientos negativos. Todo lo contrario. Podríamos cautivar a esa otra persona gracias a nuestra capacidad para mantener la calma, hablar con serenidad y tomarnos las cosas con poco de humor. Quizá despertando así su belleza escondida para acabar descubriendo que en sus buenos momentos es dulce y agradable como la brisa fresca del verano.

Los resultados finales de cualquier situación dependen de cómo decidamos gestionarla. Puedes hacer la prueba aprendiendo a responder a un rechazo con sentido del humor y comprobarlo por ti mismo.

Gestiona tus emociones hacia el fin que quieres

Pongamos un ejemplo, has quedado con tu pareja y ella te comenta que está harta. Que pasas de ella entre semana y apenas te preocupas por ella. Está realmente cabreada. Entonces tú le contestas que es una pesada. Que tiene que vivir su vida y no estar siempre rallándose ni pendiente de ti. Entonces la juzgas, creas un conflicto, y lo que podía haber sido una tarde de sexo y netflix la mar de placentera, acaba resultando ser una tarde de morros con los dos cabreados.

Y yo estoy seguro de que tu objetivo no era cabrearte con tu chica, sino disfrutar de la tarde.

Pues rebobinemos e imaginemos que respondemos de la siguiente forma utilizando la empatía: Lo siento, sé que no te dedico toda la atención que te gustaría, y tampoco la que a mi me gustaría. Pero estoy algo agobiado con el trabajo últimamente, y cuando llego a casa lo único que me apetece es leer, o ver la tele. Por suerte cuando llega el fin de semana es verte y todos los problemas del día a día, se quedan atrás como si no existieran. Aún así, intentaré prestarte más atención, a ver si en las próximas semanas la situación en el trabajo mejora.

Imaginemos que esto lo decimos con comprensión, manteniendo la calma y guardando nuestra serenidad. Es decir, sin subir el tono de voz ni bajarlo como si tuviésemos miedo. Actitud que mantendremos por más larga que sea la discusión. ¿Qué ocurrirá al final? Pues seguramente que las almas se calmen y esa tarde maravillosa acabe sucediendo gracias al poder cautivador de nuestro lenguaje no verbal junto a una adecuada comunicación asertiva.

brave jungle

#wearebrave #captivatesensations

Sintamos el mundo viajar sobre una pompa de jabón. Volvámonos sensibles al contacto del amor. Eso no nos hará más débiles, sino más fuertes. Pocas cosas nos hacen sentir más invulnerables que la apreciación de un instante bello y fugitivo. Es en ese estar completamente vivos cuando nos volvemos inmortales. Vivos para siempre en la magia de un momento…

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