¿Rechazo? Responde sexualizando, crea tensión sexual y avanza

El objetivo de responder a un rechazo sexualizando la conversación es el de provocar deseo en la otra persona para mantener viva la interacción o generar avances hacia un entorno de seducción. Lo cual aumenta considerablemente nuestras opciones de ligar de una forma más rápida. Veamos cómo funciona…

¿Me está rechazando porque no le provoco sexualmente?

Esa es una pregunta que deberíamos hacernos siempre ante una negativa. Porque si el motivo de que nos estén rechazando es que no transmitimos tensión sexual a la otra persona, un cambio en nuestro comportamiento que provoque el despertar de su instinto sexual será la mejor solución.

Nos mostramos así como personas más sensuales y atractivas a sus ojos. De tal modo que la opinión de ella (o de él) pueda cambiar de no querer nada más a desearlo absolutamente todo.

Ejemplo de conversación 1:

—Es el cumpleaños de una de mis amigas, creo que debería volver con ellas.

—Estoy seguro de que consiguen apañárselas bien sin ti. Creo que tú y yo solos nos hacemos más falta. De hecho, podríamos ser nuestro regalo de cumpleaños.

—Un poco precipitado —espeta abriendo una sonrisa—.  Para mi cumpleaños todavía faltan varios meses.

—Para el mío también, pero sería una gran muestra de generosidad que no nos priváramos de hacernos unos regalos anticipados.

—¿Qué clase de regalos?

—Pues para empezar, que me sigas mirando así —susurro acercándome a su oído y deteniéndome a olerla—. Aunque no sé si me gusta más tu mirada o tu olor. Ambos regalos me gustan…

Prepárate para gestionar rechazos

La gestión del rechazo es aquello que decimos y hacemos para ganar espacio temporal o producir un avance. Cuando hablamos de ganar espacio nos referimos tal y como si fuera un proceso de negociación, a conseguir más tiempo en esa interacción.

Es decir, pasar más tiempo con esa persona nos da la oportunidad de seguir avanzando cuando las ventanas de oportunidad se vayan abriendo.

Si por ejemplo una chica nos rechaza diciendo que ha venido a bailar con sus amigas, la gestión de ese rechazo nos ayudará a ganar tiempo para seguir hablando con ella, sacarla a bailar, etc.

Sin embargo, producir un avance sería dar una respuesta inmediata a ese rechazo. Es decir, aprovechamos su negativa para responder de una forma que la vuelque (la negativa, a ella déjala derecha). Un ejemplo claro sería el provocarla y en seguida besarla tras una negativa como la del ejemplo anterior.

La gestión del rechazo podemos realizarla pues de cuatro formas actitudinales:

  • Racional,
  • con sentido del humor,
  • con tensión sexual
  • o generando una conexión emocional o romántica.

Como sabes si conoces mi modelo de comunicación, estas respuestas se corresponden con cada uno de sus puntos. Si no lo conoces, descúbrelo en este artículo El don de la labia o estúdialo en profundidad con más de 100 ejemplos de conversación en mi libro Despierta belleza.

Si no hay solución, retírate con elegancia

En el caso de que no podamos ganar espacio ni avanzar, procederemos a realizar una digna y sana retirada. Hay que saber aceptar un no con elegancia y evitar ser demasiado pesados.

Evitemos también entrar en batallas de egos, desprecios o insultos que no son más que niñerios del orgullo que no llevan a ninguna parte. Recuerda que los rechazos son siempre transitorios. Son cosa del momento presente y de nuestros estados emocionales actuales. ¡En el futuro nunca se sabe! Así que no te cierres puertas sin ganar nada ni te juzgues ni te impliques por un rechazo de alguien que realmente no te conoce.

A continuación veremos como podemos darle la vuelta a esos rechazos generando interés y deseo en esa persona que queremos seducir gracias a la tensión sexual e incentivando la acción. ¿Impaciente? ¡Vamos![/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Responder a un rechazo sexualizando

Avanzar con decisión

Como hemos indicado en la definición de gestión del rechazo, influye tanto aquello que decimos como aquello que hacemos. Remarco la palabra HACEMOS, pues gestionar un rechazo no depende solo de lo que decimos, sino de lo que generamos y proyectamos con nuestros actos y nuestro lenguaje no verbal.

Una gran forma de gestionar un rechazo sexualizando es avanzando con decisión y generando una tensión sexual elevada.

Ejemplo de conversación 2

—Eres muy jovencito para mí —me dice reticente tras conocer mi edad.
Eso no me detiene. Me acerco a ella. Sé que le gusto y esa no es excusa suficiente. Nuestros cuerpos se rozan y acaricio su cintura con mis manos.
No te preocupes. Podemos ser solo amigos. Tú pones la experiencia y yo la energía juvenil —le susurro al oído mientras acto seguido la atraigo lentamente hacia mi cuerpo para besarla.

¿Sorprendido o sorprendida? No lo hagas. Ejemplos como este yo mismo los he hecho en numerosas ocasiones. Lo importante es que haya atracción y la misma seducción vaya destruyendo todas las dudas.

Siempre hay que tener en cuenta que la seducción es un arte intuitivo cuya racionalidad a veces queda escondida bajo lo irracional. Se convence más con actos irracionales que mueven las emociones deseadas, que con palabras persuasivas que no aporten más que argumentos. Es la comunicación emocional la que manda.

Ante una excusa, provoca

Cuando sentimos que hay una cierta atracción e interés entre los dos pero las cosas no avanzan, es normal que surjan ciertas excusas. Buscamos justificaciones a la falta de aventura. No sabemos muy bien porqué, pero el guiso no termina de tener buen sabor…

¿Qué especias son las que faltan? Eso es lo que tenemos que preguntarnos.

Saber retraerse o dar un paso hacia atrás es imprescindible. Incluso pedir disculpas utilizando la comunicación asertiva si nos pasamos de la ralla algún que otro pueblo.

En ocasiones podemos darnos un respiro para volver al trabajo más tarde y acertar. Sin embargo otras es un error si cuando precisamente lo que provoca el desinterés que lleva al rechazo es la ausencia de emoción. El sopor del aburrimiento es el gran culpable en esas ocasiones. Entonces es cuando la respuesta se vislumbra ante nosotros: Necesitamos provocar esa excitación en la que se sustentan los cimientos del deseo.

Si la cosa va bien pero de repente te rechazan, hazte estas preguntas:
¿Resultándole más seductor/a podría conseguir que cambiara de opinión?
¿Podría querer otra cosa si le provoco un estado emocional que la estimule?

Sexualizar como juego del rechazo 

Hay casos en los que todo va francamente bien, pero de repente, la otra persona nos rechaza. Las chicas suelen jugar a esto por dos motivos derivamos del juego: Primero para poner a prueba nuestra valía y segundo para pasarlo bien. Aunque por supuesto también pueden ser rechazos reales y totalmente genuinos.

En el caso de los hombres, con menos frecuencia también ocurre algo parecido. Si la chica no mueve nuestros fuegos, buscamos por donde escaparnos.

Por eso hay que llevar cuidado. ¡Be careful! Pues podemos apostar por una retirada cuando en realidad teníamos buenas cartas con las que jugar. Es en estos casos cuando incluso después de esa retirada, vemos como la otra persona nos sigue mirando con interés. En cuyo caso sería muy factible retomar nuestros avances.

Hay excusas de escaso poder que deben ser respondidas con más seducción. Son una llamada al juego. Se detecta en esa imprevisible provocación cargada de dobles sentidos.

La clave aquí está en ser fieles a nuestro instinto. A menudo me he topado con personas que me han dicho: ¡Qué mala suerte! Había conectado muy bien con esa chica y lo estamos pasando muy bien juntos, pero dice que es el cumpleaños de una amiga y no quiere dejar solas al grupo.

¿Te suena esa excusa del primer ejemplo de este artículo? Pues te aseguro que se puede resolver. Más aún si aprovechas la excusa del cumpleaños para acercarte al resto de grupo gastar una cuantas bromas y ganarte su confianza. Consiguiendo que sus amigas se conviertan en tus mejores aliadas para que acabes triunfando con ella.

Juega al rechazo con sexualidad

Probar nuestra valía. Divertirnos en un juego sexual donde mostramos desinterés a la vez que nuestra excitación aumenta. Eróticas insinuaciones con aromas de prohibición. Ingenio como arte de provocación. Todo un arsenal que el disfrute de la seducción por el mero disfrute del momento pone a nuestro disposición.

Ejemplo de conversación 3
Del libro Despierta belleza

—Me lo estás poniendo muy difícil para consumar este beso que estoy deseando darte —le digo muy cerca de ella mientras aprovecho para cogerla de la cintura.

—Me caes muy bien, eres muy divertido pero… yo soy lesbiana —me suelta rechazando mis continuos intentos de besarla.

En ella veo ella una sonrisa escondida. Una sonrisa traviesa. ¿Será lesbiana o no lo será? Las posibilidades de que sea una excusa y no una objeción real se incrementan en mi mente cada vez que veo lo excitada que me mira. ¡Así que lo mismo da! Pues está claro que jugar sí quiere.

Y eso es lo que voy a hacer.

—No te he oído, ¿qué has dicho? —me hago el sordo evadiéndome del asunto; lanzándome a las redes de la pillaresca.

Nos quedamos mirándonos un momento con el claro gesto de que su excusa no me trae ni el más mínimo cuidado. Me hago el tonto con más descaro y sigo a la mía. Ella no puede evitar la risa.

—Te he dicho que soy lesbiana, ¡sorderas! —vuelve a esputar ante otro intento fallido de amarrarme a sus besos.

¡No sé cuántos van ya!

—Sigo sin escuchar nada —me río—. Pero creo que tienes razón. Lo mejor va a ser que nos olvidemos de besarnos esta noche. Desde ahora lo tenemos prohibido. Nos vamos a portar bien y únicamente vamos a bailar como dos buenos samaritanos. ¡Dame la mano hermana!

Ella se parte de la risa y accede a mi mano alzada para que la saque a una ronda más de baile. Nuestro baile de atrevidos contoneos y susurros imprevisibles. Y, cómo no, vuelvo a echar la misma carta otra vez para apuntar una nueva cobra a mi ya más que extensa libreta.

(Este ejemplo de conversación continúa en la próxima sección)

Sé libre con la tensión

Sé imprevisible, provocador o desvergonzado. Hazte el tímido. Ve de víctima. Lo que quieras. Pero siente ese submarino de emociones que surca por tu estómago.

Recházame que yo jugaré

Las personas odiamos que nos prohíban cosas, y todo lo prohibido es susceptible de que nos atraiga. No es más que psicología humana. Impón una prohibición que la incite y provoque. Sigue creando bromas con un claro carácter sexual. Dile que te vas a portar bien, cuando en tus ojos se ve que quizá no te hayas portado bien en toda tu vida.

Siguiendo con el ejemplo anterior…

Nos habíamos quedado en el baile.
Por supuesto, me salto mi propia prohibición, y vuelvo a intentar besarla.

—Me has dicho que teníamos prohibido lo de besarnos —me dice mientras hago reposar mi pierna derecha entra las suyas haciendo una leve presión sobre su sexo.

Estamos muy calientes pero el beso sigue siendo rechazado. A ver si va a ser verdad que no le gustan los hombres… Esa es una duda que se evade rápido de mi cabeza al sentirla templar esclava del deseo.

—En ningún momento he intentado besarle. Son tus mofletes y esa sonrisa que no paras de dibujar en mis pupilas lo que me ha incitado a besarte en la mejilla. Lo del beso en los labios sigue prohibido —espeto acariciando su nuca con mis manos.

Sin controlar más la tensión, es ella la que en un arrebato se lanza a morder mis labios. Los muerde una vez, me mira y ahora sí, lo besos caen en tromba.

—¡Creo que me debes una! Te has saltado nuestra prohibición de besarnos y ahora tendrás que ganarte mi perdón. Me has mentido, ¿por qué mientes? ¿No sabes que es pecado?

—Eres tú el que no ha parado ni un momento de provocar. ¡Ahora no me vengas con tonterías!

—Cuida ese tono o voy a tener que morderte y te va a doler. —Y, efectivamente, muerdo su labio inferior con firmeza. Ella gruñe—. Me sigues debiendo una. Pero ya me la cobraré. De momento quiero disfrutar más. Disfrutar más de todo lo prohibido —susurro mientras la acaricio desde sus hombros hasta la parte baja de su culo, donde me detengo. Aprieto, siento. Siento la energía que nos recorre.

Un vacío con olor a sexo nos une. Nos une y nos despide de todas nuestras claridades como en un viaje de improviso. Rumbo a Las Vegas.

Pero sin casinos, nosotros ponemos las fichas.

Enfrentar el rechazo al proponer sexo

Cuando queremos tener sexo con esa otra persona estamos realizando una propuesta que puede ser rechazada. Lo motivos de ese rechazo, pueden ser varios. Siendo el principal el que se deriva de que la otra persona considere que todavía es muy pronto. Puede que necesite más confianza o se sienta insegura o tímida. Es aquí donde nosotros tenemos que provocar que esas dudas se disipen.

Debemos dejar a un lado el temor a que nos digan que no y mostrarnos fieles a nuestros instintos. A lo que el o ella nos provoca, y a cómo necesitamos liberarnos de esa tensión con el natural y bello acto sexual que tanto apreciamos.

Dicho de otra forma, si sentimos temor y nuestras palabras vibran inspiradas por ese miedo, trasmitiremos esa misma inseguridad en ella. Si por el contrario, alimentamos todavía más esa energía sexual que ambos tenemos, será esa energía la que destruya cualquier reparo.

—Puffff, no puedo más —espeto visiblemente excitado tras nuestro último beso. Ya estoy cansado de luces y ruidos de discoteca. La quiero solo a ella—. Vivo aquí cerca. Me gustaría disfrutar de estos labios donde no haya nadie más que yo para mirarte.

—¿Ahora a tu casa? Es muy pronto, nos acabamos de conocer hace una hora.

—Soy consciente de ello—. susurro mirándola fijamente a los ojos como si consiguiera ver su alma más traviesa a través de ellos.

—Yo no me acuesto nunca con un chico la primera noche.

—No te preocupes. Estoy seguro de que si tan segura estás de esa convicción, podemos mantener una conversación agradable sin que llegue a ocurrir nada más.

—¡Ja, ja, ja! Eso no vale. Sabes muy bien que lo último que haríamos sería hablar.

—Entonces, si los dos tenemos tan claro lo bien que lo podemos pasar, ¿por qué impedirlo?—la animo terminando mi pregunta fundiéndome con ella en un pronunciado beso.

Noto su cuerpo acicalarse de éxtasis contra el mío. Los dos nos deseamos, y eso puedo romper cualquier barrera.

—Bueno, ¿en tu casa tienes alcohol?

—Por supuesto. Tengo para que elijas lo que prefieras. Ginebra, Ron, Whisky… Y estos labios.

—¡Ja, ja! Vale, subimos a tomarnos la última y a hablar un rato para seguir conociéndonos. Pero de lo otro que estás pensando olvídate.

—Trato hecho.

Y obviamente, ninguno de los dos se olvida…

 Claves finales

En el ejemplo donde la chica me dice que es lesbiana, evito convencerla verbalmente de nada. Me limito a ser provocador e inspirar sexualidad. Podría haber empezado a contarle historias sobre que tenía amigas que habían sido lesbianas y ahora están con chicos y rollos así.

Podría haber intentado convencerla de que no había impedimento en conocernos, que me estaba cayendo muy bien y que podíamos ser amigos y seguir hablando sin buscar el avance.

Pero ¿para qué? Seguramente ni siquiera lo era, o si lo era esto tampoco la iba a convencer de dejar de serlo. Solo provocarle sexo me iba a llevar al sexo. Aburrirla con argumentos me hubiese llevado a aburrirnos y a despedirnos.

Esa clase de impedimentos a modo de rechazo cuando tenemos el interés de la otra persona no significan que tengamos que dar un paso hacia atrás. Podemos aprovecharlos para dar uno o varios pasos hacia adelante. ¿Cómo? Sacando a relucir nuestro lado más jovial.

Son rechazos que no son más que una forma de conocerse mientras os divertís entre unos y otros. La clave está en dejar que esa actitud salga de ti desde el primer momento.

Antítesis 

Sexualizar la conversación es la forma más poderosa de provocar una rápida aventura. No obstante, también es la más compleja. Debemos estar preparados para rebajar la tensión sexual. Bien utilizando el sentido del humor, cambiando a otros temas de conversación o llevando varios hilos conversacionales simultáneos.

Cuando utilizamos la sexualización para responder a un rechazo, asumimos ciertos riesgos. Son respuestas que suelen funcionar mejor en ambientes de discoteca o de gran intimidad como en un cita a solas. En caso de que salga mal, defenderemos que solo estábamos jugando procurando que los dos nos lo pasáramos bien, y que nos disculpe si la hemos ofendido.

Por otro lado, si la otra persona no responde bien a nuestras sexualizaciones, insistir en ellas no la va a excitar. Es posible que no le gustemos lo suficiente de entrada o que necesite más confianza con alguien para querer jugar en serio. Ten en cuenta también que no todo el mundo saben generar tensión sexual. Hay chicos y chicas que bien por timidez o por falta de ingenio seductor, no entrarán en el juego verbal. Eso no significa que no provoquemos igualmente su instinto. Únicamente habrá que andarse con más ojo.

También puedes aprender a cómo responder a un rechazo con sentido del humor

Último consejo

Si no se te da bien sexualizar o todavía no sabes hacerlo, intenta empezar poco a poco. Conforme te vayas sintiendo más seguro, puedes ir asumiendo más riesgos. Sexualizar adecuadamente requiere de observación, pericia e intuición. No te exijas resultados ni te presiones demasiado hasta que no tengas cierta práctica que te vaya haciendo sentir cómodo/a.

Por último, para despertar tu instinto seductor si lo tienes algo oxidado, te recomienda que eches un vistazo a mis meditaciones guiadas en MP3 de la serie Seducción ahora. Como por ejemplo esta:

brave jungle

#wearebrave #captivatesensations

La vida es un conjunto de experiencias. La suma de momentos que se nos escapan de las manos, inolvidables es su bella fugacidad. A los que añadimos otros que desearíamos soltar y no volver a ver jamás. Unos y otros en la hoguera de la vida nos hacen saltar y llorar. Vagar a la deriva o a ritmo recto. La deriva a veces da miedo, pero sin ella nada tendría sentido. ¡Así que hazlo intenso! Prepárate para disfrutar intensamente y salta a esa bella hoguera. ¡Embrújate por la pasión! No tienes nada que perder, pero sí mucho por sentir.

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