Ayer me la encontré de nuevo. No sabía si hablarle o no, así que rehuimos la mirada. Paseamos junto a un tiempo que se hacía eterno y que jugaba a esquivarnos. Pero no me arrodillé. Decidí ir hacia su encontró antes de tener una de las conversaciones más extrañas de mi vida. Sencillamente, no salían las palabras…

Tras su macha la tristeza me visitó una vez más, y no era la primera… Pero el destino nos tenía reservada una segunda oportunidad en esa noche de feria y verano.

Una parte de mi necesitaba verla. Reconozco que la busqué y de nuevo la encontré. Entonces la juventud de desaire seductor que llevo dentro, se apoderó de mi. Las palabras volvieron a fluir entre los dos al amparo de las risas de unos corazones en juego.

Al final nos acabamos despidiendo de una de las formas más bonitas que recuerdo.

Se que en parte no quiero volver con ella, pero cuando mis sentimientos toman acción todo es distinto. No puedo evitar soñar con jugar y jugar y ver a donde nos llevan lo sentidos. ¿Pero y si me hago daño? ¿Merece la pena que me exponga? ¿Y si es ella la que acaba sufriendo? No sé si podría permitírmelo…

Suena mi consciencia al otro lado. Me llama a hacerle una visita. Me llama para explicarme que no existe una vida sin dolor pero que si existen demasiadas sin pasión. Entonces entiendo que asumir riesgos es parte de lo que nos hace humanos. Entiendo que el dolor no es una señalar de escapatoria, sino un mensaje. Y el mensaje es claro en este caso. No sé si volveremos a estar juntos. No sé lo que quiero después de todo lo pasado. Pero sé que tengo una sonrisa que quiero mostrar. Una algarabía en la que me quiero recrear. Y que al recordarlo me doy cuenta que pocas cosas me han llevado más lejos a eso que llaman felicidad. Así que decido sentirla aquí y ahora una vez más. Decido amar esa sonrisa en medio de la resaca del dolor, y sentirme así preparado para una nueva tormenta de pasión.

Dedicado a mi amigo David, porque sé que cuesta, pero él es una de las personas más fuertes e inteligentes que conozco. Y no solo saldrá de esta, sino que sobre los cimientos del dolor edificará nuevos grados de pasión para no perder nunca esa sonrisa feliz que vi llegar junto a él la primera vez que lo vi.

WE LIVE IN POETRY

VIVIMOS EN POESIA

Bajo la inmensidad de un sol que se marchaba no solo nos encontramos con buenas fotos. Encontré tu sonrisa. Esa que contaba el tiempo con unas ganas tremendas de que nunca se acabara. De que ese viaje nuestro fuera eterno como era lo que ambos sentíamos cuando el sol se va. Se va… pero seguimos juntos en su adiós. Y es que quizá algún día nos toque despedirnos, pero ¿sabes una cosa? Ese sol siempre será nuestro.
#wearebrave

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