Distintas realidades

Todos vivimos en una realidad distinta al modo en que la vemos.

Dos ojos pueden mirar exactamente al mismo sitio y no ver jamás lo mismo, e incluso si unos mismos ojos mirasen a ese mismo sitio, en dos momentos discontinuos, estos podrían contemplar una realidad completamente distinta sin que por eso, nada haya cambiado. Somos nosotros los que más cambiamos lo que vemos. Por eso hay gente que se conmueve con el arte plasmado en un cuadro, niños que se exaltan por el simple ladrido de un perro, o personas aburridas, amargadas y aguafiestas que no ven otra cosa más allá de su letargoso sinsentido hacia la vida. Y se pierden el cuadro, y se pierden al niño, y se pierden casi todas las cosas buenas.

Algunos ven odio, otros ven amor. Algunos ven corrupción y engaños, otros deciden no mirarlos. Algunos ven motivos para huir, otros ven incentivos para seguir luchando.

Somos nosotros los que atendemos a ver o a no ver lo que vemos o no vemos. Siempre están ocurriendo muchas cosas, algunas realmente sublimes y maravillosas. Otras horribles y destructivas. A veces simplemente no atendemos y nos las perdemos, otras dejamos que nos consuman y nos lleven. Es una cuestión mental de mirar más allá, o de vivir dormido y distraído. Los que miran para ver belleza y razones para luchar, prosperan. Prosperan aún cuando sepan que se engañan para ver bonito lo que es feo porque el verlo bonito les podrá ayudar a que lo feo huela a flor, y se transforme en flor, y se les olvide que algo feo existía pero que ya no lo consiguen recordar…

No todos los engaños son malos, porque los que miran para ver podredumbre y desasosiego, se pudren. Los que miran para ver belleza en la podredumbre, descubren las flores de loto, y descubren el auténtico significado del amor. ¿A caso existe alguna teoría más simple? Yo no lo creo, y sin embargo, no entiendo el porqué de incumplirla tanto.

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