Perdonar una infidelidad o no en el noviazgo

¿Es la infidelidad el fin de una relación estable y beneficiosa para las dos partes? ¿O podemos perdonar una infidelidad y seguir adelante? Estas preguntas me las han realizado muchísimas veces en las redes sociales. Muchas son las historias diferentes que he escuchado de mano de “cornudos/as” e infieles por igual, lo que me lleva a pensar que la infidelidad es algo muy a la orden del día últimamente y que por lo visto poner los cuernos está en cierto punto, de moda.

En este artículo vamos a procurar alejarnos de los convencionalismos y reflexionar sin caer en las garras del ego y el orgullo sobre cuál sería la decisión más correcta sobre perdonar o no una infidelidad.

¿Por qué ha surgido la infidelidad?

¿Sabías que según los estudios realizados tanto hombres como mujeres son infieles casi por igual? Pero lo más preocupante todavía es que se barajan porcentajes de infidelidad superiores al 50%. Eso significa que si quisiésemos estar con una persona que nunca ha sido infiel, deberíamos descartar al 50% de nuestras posibles parejas. Con estos datos más nos vale no ser demasiado celosos si queremos vivir tranquilos y felices.

Hay personas que automáticamente ante un infidelidad lo tienen claro y rompen la relación. ¿Pero te has parado a pensar en verdaderamente por qué ha ocurrido?

Si no sabemos por qué un chico o una chica ha sido infiel y ponemos remedio, es posible que en un futuro, sigamos o no con esa persona, nos vuelvan a ser infieles por lo mismo. Al menos con un 50% de probabilidad.

Vamos a distinguir en tres bloques las principales razones por las que chicos o chicas pueden ser infieles:

1. Insatisfacción con su pareja actual

La pareja con la que estamos no cubre alguna o parte de nuestras necesidades emocionales, experienciales o sexuales.

Las necesidades sexuales y más con el fuerte surgimiento de la novela erótica, han disparado las tasas de infidelidad. El tener un poquito de sexo básico de vez en cuando hoy ya no es algo que nos sirva. Queremos relaciones sexuales cargadas de pasión, variadas y duraderas, y si nuestra pareja no es capaz de dárnosla, es posible que otra persona sí lo haga.

Recuerdo cómo un amigo me contaba que estaba manteniendo relaciones con una chica que al mismo tiempo era incapaz de dejar a su novio. Ella le decía que quería mucho a su novio y no pensaba que pudiera vivir sin él, pero que en la cama no le satisfacía y tenía que buscarse la vida con sexo de otros hombres. En el caso masculino ocurre tres cuartos de lo mismo, aunque  pienso que éstos suelen ser infieles más por aventura y variedad que por cubrir una necesidad sexual real.

Por otro lado tenemos las necesidades emocionales dentro de la pareja, donde destaca que muchas de las mujeres que son infieles lo hacen porque se sienten rechazadas por su pareja, se sienten solas, desean sentirse especiales, o buscan una pareja que consideren mejor que la que tienen.

2. Poligamia

Asumimos que somos infieles sin remedio. En este caso distinguimos a infieles sin remedio de dos clases: los que se arrepienten pero siguen siendo infieles, y los que asumen su infidelidad y ya no prestan remordimiento alguno hacia ella (en este caso encontraríamos también a las parejas liberales).

Uno de los factores principales que señalan los estudios es causante de gran parte de las infidelidades es el aburrimiento, que les lleva a jugar con lo prohibido y a necesitar aventuras.

Conozco a un chico con carisma y bastante atractivo físicamente, que cuando hablo con él siento que de verdad quiere y ama a su novia. Es detallista, se preocupa mucho por ella, y la intenta complacer y satisfacer todas sus necesidades. Llevan varios años juntos y dice que algún día se casará con ella. Por otro lado me rebela que no ha conseguido ser fiel nunca. Que necesita sentirse deseado por otras chicas y tener aventuras esporádicas con alguna frecuencia. Que no se siente libre y feliz si no lo hace. También me contaba que a veces se arrepentía y se sentía fatal, pero que ya lo tenía bastante asumido e igualmente lo hacía.

Ese caso de mi amigo que puede parecer “poco corriente” pero me lo he topado muchísimas veces tanto en mujeres como en hombres. La búsqueda de emociones es el principal motivo de los infieles habituales, independientemente de que amen intensamente a su pareja.

Esa profunda satisfacción empieza a matarte; nada nuevo, ninguna excitación, ninguna posibilidad de “no”; siempre “sí”. De ahí que de vez en cuando sientes el deseo de tener una aventura. Es completamente natural. (OSHO, en su libro, Aprender a amar).

3. Descuido

El sujeto no suele ser infiel de modo habitual o nunca lo ha sido pero debido a determinadas circunstancias de un contexto o situación determinada, ha sido infiel a su pareja y se arrepiente (o no) de haberlo sido. Estos descuidos muchas veces pueden provenir como consecuencia de parte de los dos puntos anteriores o no.

Las necesidades de las personas, sus puntos de vista, sus interpretaciones de la vida. Todo cambia continuamente. Las emociones y la interpretación que hacemos de la realidad no son permanentes, y una persona que hoy puede ser muy fiel, mañana puede no serlo.

Teniendo en cuanta los estudios que he leído y mi propia experiencia sobre el tema, las principales razones que provocan estos descuidos son: búsqueda de apoyo emocional, sentirse deseados/das, sentir confianza, necesitan sentirse seducidos/as, desean volver a sentir la pasión del amor en sus inicios, etc.

Nos encontramos ante casos que, aunque una persona no sea infiel a su pareja, sí que sigue jugando a seducir a otros hombres o mujeres. Esta exposición a nuevas seducciones que en la mayoría de los casos se inician y acaban únicamente en el puro juego, son el principal motivo de los descuidos.

Recuerdo el caso de una chica que me contaba que tenía una relación estupenda con su novio, que quería pasar toda su vida con él y no sabría qué hacer si él la dejaba, pero por otro lado le gustaba jugar con otros chicos para sentirse deseada. Me contaba también cómo una noche de fiesta y después de haber bebido, le había sido infiel a su novio con un chico que en principio solo estaba jugando y al final la cosa se calentó.

¿Perdonamos o no perdonamos una infidelidad?

Cada persona debe analizar según sus creencias si está dispuesta a perdonar o no.

Los datos son claros, la infidelidad es algo normal en el ser humano. ¿Pero debe por eso ser perdonada una persona que ha roto nuestra confianza? ¿Debemos seguir en una relación donde la confianza se ha roto?

La confianza lleva mucho tiempo crearla y mantenerla, pero puede destruirse en pocos segundos.

Perdonar es un acto que consiste en aceptar y olvidar. Perdonar pero no olvidar es una gilipollez. Quien no olvida es que no ha aceptado y no ha perdonado. En los tiempos que corren y con estos datos estadísticos, decantarse por perdonar o no hacerlo es un ardua tarea. No obstante me gustaría darte algunos consejos al respecto.

1. Analiza el caso en concreto

Ya hemos visto de forma muy resumida los principales casos de infidelidad y los perfiles de personas infieles. Intenta ver con cuál se corresponde el tuyo y reflexiona sobre si te merece la pena o no seguir con esa relación. Despréndete de opiniones de terceros, eres tú quien tiene que decidir, y si perdonas, procura olvidar y no volver a sacar a relucir el tema.

Si por ejemplo, todo apunta a que nuestra pareja ha sido infiel de forma premeditada (no es un descuido), estaremos mucho más alejados de perdonarla. Por otra parte habrá casos en los que sintamos que esa pareja nos quiere pero es incapaz de ser fiel. Si eres una persona muy celosa, sin duda lo mejor será que cambies de pareja, si no lo eres es posible que prefieras pasarlo por alto. Reflexiona sobre tu caso.

2. Toma las medidas oportunas

El otro día me contaba un chico en redes sociales que su novia le había sido infiel porque decía que en la cama no le gustaba y quería probar con otro chico. Además me contaba que ella le quería y que se lo había dicho ya muchas veces que cambiara, pero que todavía no lo había hecho.

Las infidelidades pueden aportarnos mucha información, quizá debamos ponernos las pilas y ser más seductores/as con nuestra pareja, tengamos algún problema de comunicación, o no nos esforcemos lo suficiente por tener un mejor sexo. Pero todas estas cuestiones tienen solución, de hecho en esta página tenemos muchos artículos sobre todos estos temas. Así que sal de tu zona de confort y comienza a mejorar tú y tu relación de pareja. Esa es la mejor vía para prevenir las infidelidades.

3. Aléjate de los convencionalismos

En este artículo hemos visto algunos datos estadísticos. Hay muchos estudios sobre la infidelidad y en ninguno de ellos podemos sacar buenas conclusiones a favor de la fidelidad plena.

Muchas personas dicen que jamás perdonarían una infidelidad, pero claro, qué fácil es decirlo. Si nos ponemos a ser realistas, con esa forma de pensar la cosa se pone muy complicada y es muy posible que acabemos cambiando de pareja varias veces.

4. Hazte respetar

Se me viene una frase a la mente que dice: una vez perdono, todos podemos equivocarnos, dos no.

Perdonemos o no perdonemos, las personas tenemos que hacernos de respetar. Ojo, no hace falta pelease ni ponerse a chillar como locos. Uno se puede hacer respetar incluso con sentido del humor.

Valoramos más las relaciones de pareja cuando sabemos que las podemos perder. Nos será mucho más difícil ser infiel a nuestro chico o chica si sabemos que nos dejará sí o sí, si nos pilla o se lo contamos, que si tenemos la certeza de que le dará igual y nos perdonará. Procura alejarte de los extremismos y como ya he dicho, analiza la situación y antes de perdonar impón tus condiciones.

Consejos finales

Adopta la decisión que consideres más oportuna para tus intereses teniendo en cuenta “cómo está el patio”. Nadie es capaz de conocerte mejor que tú. Si no te sientes cómodo/a perdonando, quizá sea mejor dar por finalizada esa relación. Una espina clavada puede ser un infierno futuro.

Lleva cuidado con las nuevas seducciones si lo que te interesa es mantener a tu pareja actual. Personas nuevas nos aportan diversión y nuevas emociones y pueden seducirnos y calarnos fuerte, pero eso no significa que a largo plazo puedan ser más provechosas para nosotros que nuestra pareja actual.

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