Miopía Emocional: Nadie es lo que parece

Vaya… Al final esta persona no era lo que yo esperaba. ¿Qué ha podido ocurrir?

En este artículo reflexionaremos sobre un concepto que he decidido bautizar como Miopía Emocional. ¿Bonito nombre verdad? El objetivo consistirá en reflexionar sobre cómo nuestro propio estado emocional y las emociones que nos generan otras personas afectan a nuestras percepciones sobre ellas e incluso sobre nosotros mismos.

La miopía emocional consiste en una percepción de la realidad distorsionada (no real) provocada por la influencia que ejercen las emociones sobre una persona, bien por un determinado estado emocional en el que se encuentra o por las emociones que otras personas generan en ella.

En un artículo anterior en el que hablábamos de las percepciones (puedes abrirlo en una ventana nueva pulsando aquí), y veíamos cómo existe una realidad objetiva (aquella que es verdaderamente real) y una realidad subjetiva (la que cada persona se forma en torno a sus propias percepciones de la realidad).

Psicológicamente somos adictos a las emociones positivas. Nos gusta estar con personas que cubran nuestras necesidades emocionales, nos valoren y, en definitiva, nos hagan sentir mejor. No obstante, debemos llevar mucho cuidado, pues a veces esas emociones positivas no son tan reales como pensamos. Tanto las emociones positivas como las negativas se relacionan entre sí y tienen influencia las unas sobre las otras.

Un ejemplo sería cómo ante un momento en el que nos encontramos mal, podemos percibir a una persona que nos dé emociones positivas de una forma ensalzada, valorándola mucho más de lo que quizás se merezca realmente, pues nos ayuda a levantar el ánimo cubriendo alguna necesidad de afecto o aceptación.

Vigila el contexto emocional en el que te encuentras, y en el que se encuentran los demás…

Siguiendo con el ejemplo anterior, y de modo que podamos visualizarlo, podríamos imaginarnos a un chico y una chica que se están conociendo y hayan tenido ya varias citas juntos. El contexto es el siguiente:

Ese chico pasó por una ruptura bastante traumática en su relación anterior, donde la chica con la que estuvo le fue infiel con un amigo suyo. Esto le supuso un duro golpe que le hizo sentir engañado y humillado socialmente.

Bajo esta situación vamos a crear dos contextos más a modo de ejemplo que continúen con el anterior, uno de situación de poder, y otro de situación de debilidad. No hace falta añadir que éstos son simples ejemplos hipotéticos para entender el concepto de miopía emocional y cada persona actuará de forma diferente dependiendo de muchos otros factores no considerados en ellos.

Contexto en situación de poder

Consideremos ahora que ese chico es alguien atractivo y con éxito social con las chicas. Tras depositar sus emociones en una relación en la que acabó mal parado, ahora se siente mucho más incentivado a picar de flor en flor (porque puede) y es muy probable que cierre las puertas de su corazón al menos en el corto plazo.

La miopía emocional aquí estará en que, por muy estupenda o estupendísima que sea la chica que está conociendo ahora, difícilmente alcanzará a verlo, pues se ha insensibilizado ante determinadas muestras de afecto por el miedo a revivir una situación dolorosa como la que tuvo en el pasado. Su visión de la realidad está condicionada fuertemente por esa experiencia pasada, por tanto, es miope emocionalmente hablando.

Contexto en situación de debilidad

En este segundo caso consideremos que tras su ruptura, ese chico lleva más de 6 meses sin conocer a ninguna otra chica, y se siente desesperado por encontrar a alguien.

La miopía emocional podría  reflejarse entonces en una tendencia a ensalzar las emociones positivas que la otra persona le genera. Ante esta situación de desesperación es posible que la otra persona le resulte mucho más graciosa, honesta, sincera, etc, de lo que en realidad es. Es decir, ensalzará sus cualidades.

Esta mala situación emocional de partida hace que se vuelva mucho más sensible de forma ficticia a las emociones positivas que le genera esa chica, lo que puede tener consecuencias nefastas en el largo plazo tales como la dependencia emocional, o peor aún, tras mucho tiempo conociendo a esa persona darse cuenta de que no era lo que realmente estaba buscando.

Cambios y fluctuaciones emocionales

Los estados emocionales de las personas están en continuo cambio, influyendo éstos sobre sus actitudes y estas actitudes sobre sus acciones y su personalidad.

No es la misma persona aquella que conocemos cuando todo le va bien, que cuando todo le va mal. Y todo sea dicho, nosotros no somos la excepción, a menos que seamos una máquina de la gestión emocional, lo cual tampoco es demasiado recomendable pues podría implicar represión y ésta puede llevar a la destrucción (como el Volcán que explota tras llevar años conteniéndose).

Al mismo tiempo, muchas personas sufren de elevados desequilibrios emocionales, donde emociones positivas y negativas fluyen como una montaña rusa. ¿En qué estado se encuentran cuando nos relacionamos con ellas? ¿Te suena esa situación en la que lo mismo estás muy bien con una persona que de repente pasáis a estar mal por alguna tontería?

Estos casos son comunes en muchas parejas, y pese a que algunos se aventuren a decir que es algo normal, yo diré que será normal en el caso de que suceda muy de vez en cuando y ante conflictos realmente importantes, pero si sucede con asiduidad y sin motivos aparentemente significativos, estaríamos hablando de una relación tóxica (algunas personas son adictas a estos tipos de vaivenes emocionales no necesariamente positivos).

En el ejemplo de este artículo donde el chico se sentía fracasado socialmente, es posible que el sujeto se encuentre muy entusiasmado y se esfuerce mucho por que las cosas le salgan bien con esa nueva chica, ya que después de 6 meses de sequía seguro que intenta currárselo. ¿Pero qué pasará cuando esa nueva relación se consolide? ¿Qué pasará después de un año saliendo juntos? ¿Seguirá ese chico siendo la misma persona o se convertirá en un sapo?

Muchas relaciones sentimentales se forjan entre personas que no se conocen realmente. Es muy posible que ese chico haya desempeñado un papel para gustar. Dicen que la confianza da asco, pero lo que hace que la confianza dé asco es precisamente que tras la confianza empezamos a mostrarnos sin máscaras. Dejamos de ser lo que parecemos para mostrarnos más como verdaderamente somos. ¿Esto ocurre siempre? Pues lo cierto es que no, a menudo simplemente las personas siguen siendo ellas mismas, pero se convierten en una versión más vaga. Dicho de otra forma, nos dejamos la máscara de nuestro “yo” más seductor olvidada en un cajón y nos ponemos nuestra máscara de “yo” complacido.

La máscara que usan determinados hombres puede ser más cerca de la esencia, más adecuada para su ser que la cara que tienen.

Lucian Blaga

A veces cuando esas máscaras se caen encontramos una parte más dulce y sabrosa debajo, tal como si desenvolviéramos un caramelo. La persona empieza a gustar más, su verdadero yo todavía es mejor. Pero, ¿y si debajo de ese envoltorio nos encontramos con un caramelo amargo?

Habrá quien piense que bueno… ya que lo he desenvuelto y que me ha llevado mi tiempo y mi trabajo pues me lo llevo a la boca (está comprobado que nos cuesta mucho renegar de nuestras decisiones cuando nos han supuesto una inversión, en casos sentimentales son inversiones emocionales y en tiempo), otra opción sería intentar que cambiase (difícil pero posible).

Resumen y consejo final

La miopía emocional provoca una distorsión en nuestra visión sobre la realidad y la forma en que percibimos a las personas con las que socializamos.

Usa la empatía y vigila en qué estado emocional te encuentras de cara a que las interpretaciones que hagas de los demás sean lo más objetivas posibles.

Amplía tu visión con conocimiento. Leer artículos o libros de calidad sobre estas temáticas de inteligencia emocional pueden ayudarnos a identificar más acertadamente cómo son las personas con las que tratamos, además nos servirán para identificar en qué estado nos encontramos nosotros y cómo podemos gestionar mejor nuestras propias emociones.

Como antítesis a lo anterior os diré que intentar combatir la miopía emocional puede resultar complicado, por lo que tampoco sería productivo para nuestras vidas obsesionarnos demasiado con esto. Las personas muy racionales que suelen estar continuamente preocupadas del control de sus emociones a menudo son menos felices.

Intenta actuar con consciencia e inteligencia, pero al mismo tiempo nunca olvides dejarte llevar sin miedos, disfrutando de tu presente y sin amargarte la vida por lo que fue el pasado o será el futuro. Actuar con coraje y no juzgarnos ni reprimirnos si nuestra valentía nos lleva a equivocarnos. Al fin y al cabo, lo más importante de todo es disfrutar y ser felices.

¿Cuándo? ¿Dónde? ¡Aquí y ahora!

 

5 replies on “Miopía Emocional: Nadie es lo que parece

  • Consuelo

    Efectivamente ante una situación de miopía emocional ( fantastica conceptualizacion, por cierto), tendemos a idealizar en la otra persona las emociones que dan cobertura a nuestras necesidades y carencias. Yo cada vez soy más consciente de ello….y seguiré estando alerta. ..pues solo quiero en mi vida relaciones sanas desde la libertad….INMENSAS GRACIAS David….sigues siendo una fuente de la que me nutro y aprendo. Un abrazo apretao! !!!!

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    • David Jungle

      Relaciones sanas de la libertad. Has dado en el clavo Consuelo. Mediante la meditación podemos hacer un repasito visual de nuestras relaciones extrayéndonos de nuestras emociones, sin jugarlas, como un observador. Es útil para analizar si de verdad son sanas y libres como queremos 😉

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  • Bibi

    Uy! … me caiste del cielo, gracias por eso!!!!
    Hoy por hoy aprendí que puedo ver el potencial de la persona, y eso … me cargaba animicamente, porque como niña bien debia estar para esa persona, para que se potencie … claro, no sabia que yo veia eso porque solo veia lo bueno, lo que será, el dale que podes … el otro, ninguna necesidad tenía de apreciar lo que le decia. Así fue que me golpee bastante …. estoy, en aprender a manejar esa linea tan delgada del yo y él/ella para convertir en el nos. Nada fácil porque tengo que desapegarme de muchisimas cosas, pero con la intención de al fin conocerme completamente y brindarme ya sin apegos, dolor o expectativas …. GRACIAS!!!! te encontré en el momento justo.

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