Libérate de la Vergüenza, tu momento es Ahora

La vergüenza es una emoción que nos reprime y nos impiden realizar aquellas acciones que deseamos o sabemos que debemos hacer. Nos limita y nos atormenta. Nos paraliza. Por eso es muy importante reflexionar de donde surge y cómo podemos vencerla.

Es una creencia dolorosa que nos hace dudar de nosotros mismos. A lo largo de este artículo conseguirás entender esta emoción y aprenderás cómo puedes afrontarla para así poder superarla en cualquier faceta de tu vida, y en especial haciendo hincapié en las relaciones sociales y en ligar.

1. Comprende la vergüenza

La vergüenza deberemos afrontarla en pasado, presente y futuro.

Vergüenza del pasado

La vergüenza como condicionante del pasado puede venir de forma interna o sentida, o de forma externa o aprendida del exterior.

Vergüenza Interna

Para superar la vergüenza hay que encontrarla en nuestro interior y sanarla. Podemos encontrarla en el pasado escondida entre nuestros recuerdos. Está detrás de esas ocasiones en las que hemos sentido vergüenza por algún motivo, como por ejemplo la vergüenza que ha podido sentir un chico al recibir un rechazo público de un chica que le agradaba, o cuando hemos sentido que tras haber dicho dicho algo la gente se ha reído de nosotros. Esta vergüenza del pasado condiciona nuestro presente. Nos manipula como si hubiese marcado una herida en nuestra piel. Nos hace sentir nerviosismo y timidez hacia hacer aquello que un día nos transmitió esa sensación de malestar. Volviendo a uno de los ejemplos anteriores, un chico que ha sentido vergüenza tras el rechazo de una mujer, puede volverse menos decidido a volver a intentarlo con otra chica si deja que esa vergüenza pasada manipule su ahora.

El primer paso para vivir tu ahora sin el lastre de tus vergüenzas pasadas, es reflexionar sobre ellas, aceptándolas y comprendiéndolas desde una actitud meditativa en tu presente, alejando de ti el resentimiento y la frustración generadas para separate de las emociones e intentar visualizar esas experiencia con ojos de belleza y actitud de aprendizaje.

Vergüenza Externa

También puede venir de otras personas. Si nuestros padres sienten vergüenza por algo es probable que nos la transmitan a través de la educación. O puede que nuestros amigos nos hayan contado una experiencia que les dio mucha vergüenza y nos influencie de cara a evitarla nosotros y a asociarla con esta sensación.

Por ejemplo, imaginemos que un buen amigo y compañero de clase salió a exponer en público y la cagó delante de todos, provocando el murmullo y las risas del resto de compañeros. Quizá tu sintieras compasión de él y de su mala fortuna, e incluso hablaras con el después para apoyarle. Si esa chico a su vez, compartió contigo la frustración y el malestar que estaba sintiendo, esa experiencia crítica que era solo suya, ahora se ve también introducida en tus propias carnes casi como propia y pudiendo ser extrapolada a tus propias vivencias futuras. Es decir, te puede generar vergüenza ahora, una situación de pánico aprendida a través de la piel de otros.

Vergüenza en el presente

La vergüenza en el presente es la que sentimos o bien por el caso comentado anteriormente, proviene de nuestras experiencias pasadas y nos está manipulando ahora, o bien por el miedo a lo nuevo. La mente tiende a hacer sólo aquello a lo que está acostumbrada y sabe que se le da bien. Evitamos hacer cosas nuevas porque pensamos que nos va a provocar esta emoción de malestar. A nivel subconsciente asociamos.

Si hablamos de la ley de la atracción, si creemos por ejemplo que antes de salir a hablar en público vamos a sentir vergüenza, es más que probable que así suceda. No evites hacer aquello que deseas o tienes que hacer en el presente dándote argumentos lógicos o justificándote porque te da vergüenza. El “es que me da vergüenza” no es una argumentación válida. ¡Sácala de tu mente YA!

Muchas personas tienen un gran potencial que no aprovechan por culpa de utilizar la vergüenza como excusa, cuando en realidad están sintiendo un nerviosismo totalmente natural fruto de una situación de riesgo. Una alteración que puede inspirar sus sentidos y fortalecer su atención si es llevada con valentía y confianza en sus capacidades.

Vergüenza para el futuro

Si no nos acostumbramos a ser valientes y a motivarnos a nosotros mismos para afrontar la vergüenza en el ahora, construiremos un hábito de superación que llevaremos para siempre con nosotros. Cuando hay un problema se ponen soluciones. De nada sirve justificarlo. Si algo te da vergüenza piensa que cuanto más lo prolongues más te costará afrontarlo y durante más tiempo te impedirá hacer aquello que quieres hacer.

Para superar y eliminar la vergüenza debemos sanar nuestro pasado, vivir con valentía nuestro presente, y ser optimistas con nuestro futuro.

Encuentra las estrategias que mejor se ajusten a ti para afrontar las situaciones que puedan darte vergüenza. Algunos prefieren combatirla poco a poco, y diseñan pequeños pasos para ir acomodándose a la nueva situación. Sería comparable a la persona que intenta dejar de fumar reduciendo su consumo poco a poco. La tarea puede ser ardua, pero llevadera. Otra opción es afrontarla de golpe, situación que será inevitable en algunos contextos, y que son prueba de fuego para animar nuestro valor.

2. Sepárala de tu mente

Aprende a decir basta a sus monólogos

La mente matemática y más puramente racional es la que se encarga de calcular y calcular una vorágine incesante de pensamientos insulsos e inútiles para hacernos permanecer en nuestra zona de confort:

Si lo que digo no es correcto haré el ridículo + Se reirán de mí + Me sentiré fatal = Mejor no asumir el riesgo.

La mente puede ser nuestra mejor herramienta, pero también nuestra peor enemiga. Es capaz de generarnos dudas continuamente y de provocarnos toda clase de conflictos internos y problemas sin descanso. Puede auto-sabotearnos con facilidad. ¡Impedirnos ser creativos!

Los miedos, las inseguridades, la timidez, la vergüenza…. Son emociones negativas generadas por nuestra cabecita. Vivimos en un mundo demasiado racional. Tenemos que ser capaces de desconectar de la mente. Sólo así podemos liberarnos de sus ataduras.

¡Aprende a decir basta a sus murmullos y permítete fluir por la vida sin un continuo análisis! Medita, medita y medita. Sonríe cada vez que lo hagas. Sólo así podrás ser natural. Sólo así podrás ser tú mismo. Tú ahora mismo no estás siendo tú mismo. Sólo serás tú mismo cuando esos pensamientos que te dicen no, dejen de influir sobre tus actos y tus deseos. Acéptalo: cuando sientes timidez o vergüenza no estás siendo tú, no tiene sentido que te juzgues o te sientas mal. No eres tú, estás siendo manipulado. Tienes que liberarte de esas garras.

Necesitas de un estado de conciencia libre de ataduras

Las relaciones sociales, la seducción, el amor… necesitan de un estado de conciencia. Necesitan que nuestra mente esté despejada. Para seducir e iluminar el fuego interior de una persona hay que arrastrarla al presente, a un estado en el que se vea tan desbordada por lo que siente que consiga olvidarse de todo y de todos. Tenemos que desconectar de ese monólogo interior que no hace más que decir: bla, bla y más bla.

Por tanto, despeja tu mente y permítete ser natural. Aunque al principio al aprender algo nuevo te cueste. Puedes utilizar la meditación y la hipnosis para aliviar los pensamientos de tu mente y dejarte llevar con mayor fluidez en tus relaciones sociales. Si no estás acostumbrado a meditar estos dos audios pueden ayudarte:

Audio: Valentía y naturalidad
Audio: Ser más sociable, extrovertido y seductor

Muchas veces hemos visto y sin duda muchos habréis experimentado, cuando alguien dice que en compañía de una persona se olvida de todo. Entra en un estado de iluminación y de intenso placer al que solemos llamar amor. Podrás tener mucha vergüenza, pero si puedes haber conocido a personas con las que te sentías tan cómodas que actuabas sin pensar. Aún a pesar de que hicieras el payaso. No te daba miedo hacer lo que sentías y querías hacer. ESO ES NATURALIDAD. Ahí estás siendo tú. La mente no existe ahí. Está relajada. Descansando.

Para perder la vergüenza debes dejar de lado la racionalidad. No temas equivocarte. ¡No intentes ser perfecto!.

 

Acércate más a vivir el presente

Acerquémonos más a ese presente, a ese vivir en el ahora. Para relacionarnos es muy importante. Acostúmbrate a mantenerte totalmente presente con lo que hagas. Cuando beses, sé el beso. Si acaricias sé la caricia. Cuando hables, sé tu voz y todos sus matices. Presta atención a cada movimiento, a cada respiración. Sé consciente de cada sensación. Déjate llevar, y siente. No te centres en tus pensamientos. Cuando tengas un problema sí, racionaliza. Busca la solución. Pero cuando hagas algo, como hablar en público, vive ese momento. Concéntrate en tus actos. En lo que tienes que estar haciendo.

Lo decía Sócrates en la película “El Guerrero Pacífico”: No hay un principio ni un final, simplemente hazlo.

Olvídate de pensamientos cómo que pasará si te equivocas, o si los demás piensan que estás nervioso, etc etc etc. Esos pensamientos son los que te hacen sentir vergüenza. A la hora de tratar con otras personas ocurre lo mismo. Simplemente, hazlo.

Cuando hables con alguien líbrate de pensamientos inútiles. Mantén tu mente atenta en la otra persona, en las sensaciones que te produce su compañía y en aquello que dice o hace.

Con los demás, enfócate en compartir tu ahora

Sólo hay una forma relacionarnos, y es compartiendo nuestro ahora. Las inseguridades, la falta de autoestima o los miedos no existen para aquellos que viven plenamente el presente. Cuando estés con alguien, sumérgete en su día y en su noche. ¡Ahí es cuando todo tu atractivo natural saldrá a la luz! Sin métodos, sin estratégias, sin imitar a nadie. Sólo por ser quién realmente eres.

Por ejemplo, los métodos modernos para ligar, tal y como estudiamos los expertos en marketing en venta personal, nos sumergen en nuestra mente racional. Nos centran en cumplir su estructura e indicaciones en lugar de observar a la otra persona y en detectar sus necesidades y cubrirlas desde una profunda empatía y aceptación. Nos mantienen en la racionalidad, y por lo tanto aunque pensemos que nos pueden aportar seguridad porque nos marcan el camino, lo que hacen es fomentar que nuestra vergüenza acabe apareciendo ante situaciones inesperadas que siempre acaban llegando y que no controlamos con el método. Tenemos que habituarnos a vivir, cantar, bailar y seducir o ligar de una forma natural, o rápidamente correremos el riesgo de caer ante las dificultades y dar surgimiento a la vergüenza.

Para cautivar a quienes nos rodean tenemos que cubrir sus necesidades emocionales. Siempre que nos comunicamos tanto en el lenguaje verbal como en el no verbal, nos despiertan y despertamos emociones positivas o negativas en los demás. Las positivas seducen. Las negativas repelen. La vergüenza y la timidez pueden ser coquetas. Pueden ser atractivas. Pero si transmitimos esas emociones a otras personas más que como simples observadores, provocaremos el efecto contrario. Repeleremos. El control es repulsivo, ausente de naturalidad.

No le tengas miedo a la vergüenza y sé valiente para combatirla

3. Ama la superación

Rendirse no es válido, saca tu fuerza

Sólo hay una forma de afrontar las turbulencias que se producen en nuestras vidas, y es centrándonos en las cosas positivas que nos pueden aportar. Pensar que pase lo que pase, aprendemos y crecemos, que en la vida nada hay escrito, todo cambia, y lo importante es vivirla y disfrutarla a la vez que crecemos.

De esta forma estaremos en paz dentro de la tormenta. Sabremos apreciar toda la sabiduría que es capaz de aportarnos. Toma consciencia de ella. Es cuando se producen los problemas cuando más aprendemos y más crecemos. Rendirse no es una solución válida. Rendirse es de cobardes. Tomar consciencia, aprender, y buscar soluciones, es la actitud de los valientes. Es inteligencia. Sólo así podrás disfrutar y ver belleza en cualquier situación.

La vergüenza, la timidez o los miedos nos ayudan a disfrutar más de nuestros éxitos. Es todo un placer de superación afrontar estas emociones y ver como se transforman en la euforia del entusiasmo del guerrero que progresa.

Piensa en la satisfacción tan grande que vas a sentir cuando afrontes la vergüenza. Cuando sientas que aún a pesar de haber tenido vergüenza ¡LO HAS HECHO! Visualiza lo orgulloso que te vas a sentir. Podemos dejar de sentir vergüenza en muchas cosas situaciones que antes si la sentíamos. Pero no olvides algo, lo que más cuesta, más vale. Eso debe impulsarte ahora. Ese deseo de satisfacción continuo es lo que hará que empieces a afrontar aquellas situaciones que antes te paralizaban.

Puedes recibir consejos muy útiles, desarrollar tus habilidades, leer mucho y aprender más y más, pero tarde o temprano para superar la vergüenza vas a tener que “echarle huevos”. Vas a tener que ser valiente, y no solo tener que serlo, sino querer serlo. Desearlo.

No eres el centro del universo, y a dios gracias

Piensa que no eres el centro del universo. Una vez me sentía nervioso antes de salir a hablar en público. Ahora y casi nunca me pasa porque es algo que ya he hecho muchas veces. Pero antes me daba mucho miedo. No obstante lo hacía, y tras hacerlo me di cuenta de dos cosas. Uno de ellas era que yo no era el centro del universo y que a la mayoría de los asistentes les daba absolutamente igual lo que yo sintiera o hiciera. Y la segundo que muchas personas comparten nuestros mismos miedos, ya que por aquel entonces me decían que ellos no se hubiesen atrevido a salir, por lo que mi valentía les causaba admiración.

Superarte te aportará seguridad y hará que tu vergüenza disminuya. Eso es de lógica. La gente que se supera y se esfuerza por ser mejor en algo, aunque al principio le diera miedo hacerlo, cada vez se siente mejor afrontando esas situaciones hasta que se vuelven sencillas. Si has aprendido a hablar correctamente, a tener mejor labia y es evidente para ti mismo que te comunicas mejor, o de que eres más gracioso, la vergüenza que te puede dar hablar con una persona que te gusta será muy inferior, por que te sentirás preparado y listo. Tu autoestima será mayor.

Nos apoyamos en los demás para pedirles consejo y ánimo. El coaching existe desde siempre. No obstante, aunque esto sea muy positivo, acostúmbrate a hacerte coaching a ti mismo. A depender sólo de ti. A los demás no los puedes tener a tu lado a todas horas. Tienes que confiar en ti en primer lugar, y escuchar y leer a otros en segundo ramo.

Sé tu propio coach

Cuando lo estés pasando mal por cualquier circunstancia. Si sientes cansado o desanimado. Cuando veas que las cosas no salen como deseas. Si sientes vergüenza. La primera persona con la que tienes que hablar es contigo mismo. Imagínate que le estás consultando a alguien que te conoce muy bien y que sabes que siempre te va a a querer y a apoyar, que siempre te va a amar hagas lo que hagas, y respóndete. Respóndete con positividad y motivación. Así siempre llevarás a un coach a tu lado vayas donde vayas. Tu mejor coach. ¡Tú!

Desde aquí te invito a que empieces desde ¡ya! a superar y afrontar tus vergüenzas. Puedes hacerlo y ahora sabes cómo. ¡Empieza ya!

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Ante las dificultades, la primera persona con la que tienes que hablar es contigo mismo. Visualízate desde fuera e imagínate que le estás consultando a alguien que te conoce muy bien y que sabes que siempre te va a querer y a apoyar. Que siempre te va a amar hagas lo que hagas. ¡Y respóndete!

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