La ley de gracia

Bellas formas nos componen…

Quizá fuéramos solo eso, bellas formas ante estos ojos nuestros que responden a su ritmo. Levitando en el sentir de los cuerpos supeditados al amparo de la ley de la gracia. Yendo y viniendo como el camarada que nos ponía las copas en el bar al son de su rutina. Abandonándonos a la nada, sin constitución ni obligación. Solo la ley de gracia elevándonos hacia un mundo sin razón, justo antes de escuchar que no podías quedarte.

Mi lengua traviesa resbalando lentamente por tu cuello. Dulces besos en su agradable compañía la acompañan, mientras mi mano hace presión sobre la humedad creciente de tu sexo. Nervios, timidez, te da vergüenza mirarme a los ojos mientras yo te obligo a que no los quites.

Sentirte en cada vibración. Estremecimientos que nos conectan a un olvido de vacíos donde nada importa.
Solo nuestro éxtasis.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *