Empatía: Utilízala para seducir y enamora…

La empatía se conoce comúnmente como la habilidad de ponerse en el lugar de los demás. Es un ejercicio de comprensión. De mirar a través de los ojos ajenos para imaginar cómo sienten y actúan esas otras personas.

Su gran poder para seducir y enamorar a los demás radica en la pericia de la empatía para descubrir sus anhelos y necesidades. Incluso aunque se encuentren ocultos. La empatía nos lleva a abrir la caja de Pandora. Nos invita a entrar en el mundo desconocido de los demás para deslumbrarnos con nuevas visiones filosóficas de cualquier actitud y hecho.

Algunos sostienen que la empatía es la mejor habilidad de comunicación de cara a seducir y enamorar a alguien. Para mi, no hay ninguna duda.

La empatía nos ayuda a resolver cualquier conflicto o rechazo y a permanecer más estables emocionalmente sin caer en iras y rencores inútiles.

Empatía para seducir y enamorar

Crear una conexión empática

Para enamorar y enamorarnos es imprescindible provocar una conexión emocional que haga revolotear las mariposas del romanticismo.

Recuerda aquellas veces que te hayas sentido realmente conectado con una persona que te gustaba. Revive esos momentos de placer donde parecía que ambos estabais provocativamente unidos. Cuerdas que amarraban un corazón a otro. ¿Cómo la escuchabas? ¿De qué forma la mirabas? ¿Qué sentías a lo largo de tu cuerpo?

Percibe cómo al revivir esos momentos puedes percatarte de la atención plena que sentías. La empatía no solo viene de lo que decimos, sino de las sensaciones que nos transmiten y trasmitimos. Hay a quienes le sobran las palabras. Una mirada cómplice les vale para decirles que tal van las cosas. Esa es una conexión empática. Cuando las emociones comunican por si solas y se palpa su mensaje a través del lenguaje no verbal. Un sentimiento de amor, a veces fruto de la pasión, otras de la amistad o el aprecio.

Poniéndonos a resumir, la empatía nos ayuda a entendernos y a conocernos.

Ejemplo 1 de empatía para seducir y enamorar

–Salí hace poco de una relación bastante tormentosa, y ahora mismo no estoy interesada en tener una relación con nadie.
–Te entiendo perfectamente. Las heridas del corazón tardan su tiempo en cicatrizar. Agradezco que me lo hayas dicho. Pero como ya sabrás, para mi lo más importante es este instante. Disfrutar mi ahora. Mientras me sigas mirando con ese fuerza interior que trasmites y me sigas poniendo tan tontito cada vez que me sonríes, no necesito que me pidas matrimonio.
–¡Ja, ja! Oye, en todo caso lo pedirías tú que eres el chico, ¿no?
–Eso sería romper con uno de los grandes sueños de mi infancia. Siempre he fantaseado con ese día en que una chica se arrodillara ante mi con un buen pedrusco.
–¡Ja, ja, ja! ¡Que cara que tienes!

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Salir del ensimismamiento

En el prólogo del libro de Robert Green “El arte de la seducción”, el autor hace especial mención a la habilidad de le empatía para seducir diciendo: “Cuando un seductor conoce a alguien, su primera jugada es introducirse en su piel, contemplar el mundo a través de sus ojos. En primer lugar, el ensimismamiento es un signo de inseguridad; resulta antiseductor. Todos tenemos inseguridades, pero los seductores logran no hacerles caso, encontrando como terapia para los instantes de duda dejarse absorber por el mundo. Lo cual les confiera un espíritu optimista que hace deseable estar a su alrededor.”

A título personal, esta me parece un definición sencillamente magistral. Y lo que la sigue, que lo veremos en seguida, no se queda atrás. Me explico.

La única forma de combatir la oscuridad de los miedos y las inseguridades es a través de la luz. En el caso de las personas valientes, su proeza no es que no sientan miedo, sino que consiguen actuar a pesar del miedo. Consiguen mirar más hacia aquello que les ilumina, que hacia aquello que les retrae. Es decir, ponen su foco de atención en lo que quieren, y se dejan guiar por ese sueño que navega por su mente.

De la inseguridad a la apreciación

El miedo surge del deseo, pues cuando deseamos algo es posible que no lo obtengamos. Sin embargo, existe un diferencia principalmente filosófica que nos lleva a actuar de un modo u otro. Esa diferencia es el amor, la pasión: la luz más intensa. Querer vivir intensamente. Disfrutar del riesgo natural que implica vivir ahora. El baile de las emociones. Nos hace salir a vivir lo que viene de fuera. Nos abre los ojos para deslumbrarnos con la belleza.

Sin embargo, a otros el deseo les paraliza a través del miedo, porque su ensimismamiento les hace vivir encarcelados en su mente. Chocan una y otra vez dando vueltas y vuelvas entre pensamiento inseguro y revisión de posibles daños. De ahí surge la parálisis. De poner su foco en las posibles repercusiones negativas, en lugar de en las posibles mieles.

Céntrate en descubrir aquellas cualidades que más aprecias de la otra persona. Deja que ella sea tu musa desde una profunda comprensión empática hacia ella. Así saldrás de las inseguridades de tu mente para abrir de par en par las puertas de su mundo.

Ejemplo 2 de empatía para seducir y enamorar

–Me sienta mal que salgas tanto con tus amigas. La mayoría están solteras, bebéis y a saber lo que haréis por ahí.
–A ver, comprendo que te sientas así. Quizá en tu lugar yo también me pondría del mismo modo. Sentiría celos y pensaría en que estarías haciendo por ahí. Pero todavía soy muy joven y me encanta salir con mis amigas al menos un día a la semana. Hay tiempo para todo y sabes perfectamente que yo no soy la clase de chica que engaña a su novio. Si estoy contigo es porque ambos lo hemos elegido y así seguirá siendo mientras estemos bien. No merece la pena estropear lo que tenemos preocupándonos demasiado. Podemos confiar el uno en el otro.
–Si yo confiar confío, pero me cuesta evitar imaginar que estaréis haciendo. Pero bueno, no pasa nada. Entiendo que con tu edad no quieras renunciar a salir de fiesta y tampoco me sentiría bien si lo hicieras sintiéndote obligada. Lo más importante es que estemos felices juntos y exprimamos cada segundo con esa alegría que tan bien se te da transmitir. Hablaré con algunos amigos para salir yo también o retomaré mi pasión por la lectura para esas noches.
–Gracias por entenderme. ¡Si es que mi novio vale millones!
–Unos 1.000 millones de dólares para ser más precisos. Pero tus labios valen mucho más y yo tengo el beneplácito de tenerlos a mi servicio.
–¡Ja, ja, ja! Acércate y disfrútalos ahora, ¿no? Creo que te los mereces.

Obtener información

Continuando con el mismo párrafo de “El arte de la seducción” de Robert Green: Meterse dentro de la piel de una persona, imaginando cómo resulta ser como ella, ayuda a los seductores a reunir valiosa información. A aprender que es lo que la mueve.

De esta forma, la empatía se convierte en un instrumento para elevar nuestra capacidad de observación, y poner nuestro foco de atención en el momento. En lo que está pasando ahora junto a esa otra persona. En todo lo que hace o dice. De ahí su alto valor intrínseco. ¿A quién no le gusta sentirse escuchado? ¿No valoramos más a quienes parece que nos entienden? ¿A caso no nos sentimos mejor con esa tipo de personas?

Si apreciamos que nos escuchen y nos sentimos mejor por ello, lo normal es que nos abramos todavía más. Escuchar es todo un arte, pero es un arte que a muchos aburre. Pero conforme más aumenta nuestra habilidad de empatía, menos aburrimiento nos provoca. ¡Comenzamos a vivir lo que nos cuentan! De este modo, podemos valorar y apreciar rasgos que la otra persona realmente valora de si misma. Podemos realizar elogios bien fundamentados, mientras que la mayoría hace elogios comunes y vacíos. La información es poder.

Ejemplo 3 de empatía para seducir y enamorar

–He pasado un año bastante malo. Cambiaron la junta directiva de mi empresa y tuve muchos problemas en el trabajo. Luego en mi familia también surgieron problemas por mi hermana adolescente que siempre se está metiendo en líos. Y en fin… llevo tiempo sin salir con un chico por todo eso.
–Bueno, pero al final estás aquí luciendo un vestido rojo y dejando a un chico guapo y elegante casi sin aliento.
–¡Ja, ja, ja! Si, un chico que no necesita abuela para echarse piropos.
–Bueno, solo es un pequeña broma. Excepto por lo de dejarme sin aliento. Eso es totalmente cierto. Pero bueno, cuéntame, ¿al final solucionaste esa pequeña jungla de problemillas?
–Si, al final todo bien. Incluso me ascendieron en mi trabajo. Fue duro, pero tuvo su recompensa. Y a mi hermana la sigo metiendo en vereda siempre que puedo.
–No se porqué intuía ese final. Desde que nos conocimos el fin de semana pasado, nada más verte ya sentí que eras una mujer muy fuerte. De esas que resisten cualquier golpe y los aprovechan para aprender y crecer. ¿Me equivoco?
–Mmmm, no andas desencaminado. De hecho, deberíamos brindar por lo buen observador que eres. Siempre me he considerado así.
–A brindar por halagamos merecidos hacia mi persona siempre estoy dispuesto. Pero en esta ocasión, creo que es mejor que brindemos por lo mucho que me estás gustando. Por tu forma de ser, y por tu vestido rojo.
–¡Ja, ja! Chin, chin.

Imaginación como poder empático

Un recurso que siempre me ha ayudado para seducir a una mujer es el de imaginarme previamente cómo sería pasar tiempo con ella. Me imagino a mi mismo con ella en todo tipo de contextos. Quizá nos vea caminando juntos por la playa compartiendo intimidades, para luego recrearme en su forma de mirarme. En qué podría estar diciéndome. También puedo imaginar cómo sonríe y me golpea en el hombro tras gastarle una pequeña broma. Cómo responde a mi forma de ser. Qué haría si estuviésemos muy juntos, pegados el uno al otro dejándonos llevar por la pasión de nuestros cuerpos.

Por supuesto, toda esta visualización a veces es completamente perceptiva y no siempre nos da pistas sobre como es la otra persona. Sobre todo si ni siquiera hemos hablado con esa otra persona antes y no la conocemos. Pero nos ayuda a sentir amor y comprensión hacia ella, algo muy importante para la empatía. Generamos un sentimiento de apreciación que ella va a notar cuando esté ante nuestra presencia.

Este es un recurso poderoso, pero a la par peligroso. Necesita de una filosofía del ahora que escape de las garras de la dependencia emocional, sino este tipo de visualizaciones pueden provocar una obsesión ficticia. Si te decides a utilizar esta herramienta, no olvides que no es más que eso, una herramienta para sentir y obtener información perceptiva subjetiva. Lo último que necesitas es enamorarte de alguien que solo tu te has imaginado. Igualmente, si te encuentras en una obsesión amorosa, mira este otro artículo: Dependencia emocional: Cómo superar la obsesión amorosa.

Ejemplo 4 de empatía para seducir y enamorar

–¡Hola! Verás, llevo un rato mirándote y no consigo elegir todavía que es lo que más me gusta de ti. Me estoy poniendo nervioso y todo.
–Pues no esperarás a que te lo diga yo… –Le contesta con un tono con pequeños ápices de agresividad.
–Pues se aceptarían pistas. No estaría mal saber que es lo que a ti más te gusta de ti misma. Aunque ahora mismo lo voy teniendo más claro.
–A ver, ¿el qué?
–Sin duda, me quedo con tus labios. Hacen una combinación perfecta con tu carácter. Son carnosos y explosivos. Quizá incluso imponentes. Pero a su vez tramiten un mundo de sueños escondido. Más o menos como tú.
–Bueno, no siempre soy tan borde. Pero es que ya han venido a hablarme varios chicos y al final una se cansa. Pero me ha gustado tu definición de mis labios. Es cuanto menos curiosa.
–¿Te consideras una chica curiosa?
–Mmmm, un poco.
–¿Lo suficiente como para intentar conocerme?
–No se si todavía te has ganado eso.
–Bueno, pues cuando me lo haya ganado me avisas. De momento, dame dos besos. Soy David.
–¡Ja, ja, ja!

¿Te has quedado con ganas de más? Mira estos otros artículos con ejemplos:

Cómo elogiar para seducir y enamorar

Comunicación emocional: Expresar sentimientos y emociones

El don de la labia: Guía para tener labia

Sexualizar una conversación: Genera tensión sexual

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