De qué hablar en una cita: ¡Nunca te quedes sin conversación!

¿De qué hablar en una cita? Esa es una pregunta que nos sobreviene en seguida cuando un nuevo encuentro está al acecho. La sentimos revoloteando por nuestras entrañas. Ese nerviosismo que nos avisa de que algo importante está a punto de suceder y es posible que una gran aventura nos aguarde. ¡Queremos que todo salga de fábula! Soñamos y soñamos con esas sonrisas que se suceden, las caricias que vagan por el aire y la tensión del qué podrá pasar. ¡Ahora preparémonos para no quedarnos sin tema de conversación!

Antes de nada, libérate de presiones inútiles

Acepta y controla los nervios

De acuerdo, la cita llega y no sabemos qué va a pasar, pero ¿dónde está el problema? A todos nos seduice el misterio del no saber lo qué va a ocurrir. Y es precisamente acogiéndonos en la aceptación de esa realidad imprevisible como conseguimos dispersar ese nerviosismo paralizante e incluso utilizarlo a nuestro favor; por ejemplo para generar tensión sexual. Por lo que estar nerviosos es natural e incluso me atrevería a decir que deseable.

Esa persona que tenemos delante es especial, ¿no? Pues si lo es, y ten por seguro/a que le diremos porqué lo creemos, es normal que nos sintamos un poco avergonzados. Estamos ansiosos por descubrir la Caja de Pandora de sus mundos mejor guardados…

La vida es misterio; la luz ciega y la verdad inaccesible asombra.
Rubén Darío

La mejor actitud para primeras y segundas citas

La actitud es vital para que lo que digamos tenga el sentido que queremos darle y que podamos tener labia de sobra. La actitud es nuestra predisposición a actuar de una forma o de otra y la que debemos tener ante un cita no es la de echar un polvo o la de conocer al ansiado amor que tanto tiempo llevamos aguardarnos: La actitud adecuada es la de «conocerse». Disfrutando juntos el momento sin preocuparse por lo que venga después.

Conocernos…. Punto y pelota. Solo eso. A partir de ahí, será nuestra filosofía de vida y nuestra comunicación la que nos vaya guiando según lo que vaya sucediendo. Algo que puede resultar una absoluta obviedad pero que a nuestra mente se le olvida en su imperiosa necesidad por gustar y predecir el futuro.

¿La solución? Olvídate de si le estás agradando o no al otro y predispone a conocer y que te conozcan en lo más profundo de tus mieles. Dejando que lo que ocurra después siga siendo un misterio, pues ¡ten por seguro que eso lo hará más bonito!

Haz que tus temas de conversación sean más interesantes

temas de conversacion para una cita

Los temas de conversación más interesantes a tener en cuenta para saber de qué hablar en un cita son aquellos que nos llevan a conocernos. Ni más, ni menos. Aquellos que hacen que la confianza aumente y se puedan crear conexiones emocionales que nos hagan surcar esos ríos que desembocan en nuestros corazones. Por eso en este artículo veremos cómo hablar desde nuestra filosofía de vida, actitudes, creencias, visiones y objetivos. Siendo todos estos los aspectos que nos definen y que hacen que lo que llevamos dentro aporte interés y relevancia a lo que decimos.

No hace falta que siempre trates de vivir al límite. Pero si has de hacerlo, asegúrate de que estás preparado para ello. Asegúrate de estar dispuesto a cambiar lo viejo por lo nuevo.
#wearebrave

Filosofía de vida

Estamos acostumbrado a decir a qué nos dedicamos, lo que nos gusta hacer, qué deportes practicamos, y así con una inmensidad de temas de conversación. Y son temas importantes a tener en cuenta para saber de qué hablar en una cita. Pero ¿qué hay detrás de todos esos comportamientos? ¿No es eso todavía más importante?

¿Por qué hacemos todo eso y no otras cosas? ¿Cómo se relaciona todo eso con nuestras formas de pensar? ¿Qué experiencias de nuestra vida nos han llevado a elegir esos caminos?

Una filosofía de vida recoge todas las variables de nuestro comportamiento que hemos mencionado antes: actitudes, creencias, visiones y objetivos. Y cada vez que hablamos, aún sin quererlo, las comunicamos.

Ejemplo

—Con esa sonrisa y ese bello cuerpo que te gastas estoy seguro de que escondes más de una pasión, para empezar alguna por el deporte, ¿no es así? —pregunto mientras acaricio mi copa en una espléndida tarde de verano.

—No andas muy desencaminado, siempre me ha gustado hacer ejercicio —musita ella visiblemente nerviosa.
Algo normal en la que es nuestra primera cita, y que Dios sabe si no podría ser la última que tuviésemos. Pero no importa. Nada importa más que sentirnos en nuestros universos.

—Me gusta verte nerviosa —susurro coqueto—. ¿Qué deporte es el que más te gusta ahora mismo?

—Pues… siempre he hecho un poco de todo. Pero ahora mismo por temas de trabajo y demás no me queda demasiado tiempo así que estoy haciendo CrossFit, ¿lo conoces?

—Si, claro. En mi gimnasio también está y he ido algunas clases. Siempre me ha apasionado intentar dar lo máximo de mi mismo. El cualquier área me gusta exigirme mi mayor rendimiento y en las clases de CrossFit sin duda te exprimes.

—¡A mi me ocurre lo mismo! Bueno, suelo ser un poco perezosa. Pero, no se… El deporte siempre cuanto más exigente más me ayuda a sacarme de mi zona de confort.

Habla sobre tus actitudes

En el ejemplo anterior hemos podido observar ciertas actitudes: «Exigirme mi máximo rendimiento». Ese es el tema de conversación más importante. A partir de ahí, identificada y sintetizada la actitud, podemos ir derivando todos los temas que se relacionan a partir ella. Y esto es lo que tenemos que tener siempre en mente: según lo que me define y define a la otra persona, ¿con qué partes nuestra vida lo podemos relacionar?

Imaginemos ahora que la actitud es la creatividad: «Nos gusta sentirnos creativos». Por tanto, a partir de la creatividad, utilizaremos las actitudes creativas como palanca para hablar de nosotros y de la otra persona.

Ejemplo

—Quizá sea emprendedora porque siempre me ha gustado sentirme creativa. Sentir que no tengo barreras y que no hago las cosa porque me las manden, sino porque confío en crear algo diferente que me llene y aporte algo distinto a aquellas personas que confían en mi.

—Se nota que esa es una parte muy poderosa de ti —musita visiblemente cautivado.

Me llama la atención su gesto. Ya sabía que le atraía pero ahora su rostro me descubre un color diferente.

—¿En qué lo notas? ¿Qué te lleva a pensar eso? Podría estar engañándote… —expongo con un gesto arrogante.

—No me engañas porque lo transmites cada vez que hablas. En tu forma de mirar, en tu forma de moverte… Se percibe esa confianza de no tenerle miedo a nada. De no tenerle miedo a descubrir cosas nuevas. Si no de sentirte atraída hacia ellas.

—Parece a ti tampoco te desagrada la idea.

—No, créeme que no —susurra con su mirada fija.

Esa mirada sexual que me dice que lo que desea descubrir, es a mi.

Visión y objetivos

Cuando hablamos de visión nos referimos a la finalidad de todo aquello que hacemos y deseamos conseguir. Por eso al hablar de nuestras metas y objetivos siempre tenemos que mirar un poco más al fondo de ellas para encontrar aquello que las justifique a nivel filosófico. Pudiendo narrar experiencias propias que nos han llevado a pensar así y obteniendo además una información muy valiosa para saber cómo elogiar aquello que la otra persona más valora de sí misma.

Ejemplo

—Quise sacarme la carrera de Marketing porque en el fondo sentía que podía aportar mucho a este mundo. Siempre me ha encantado la psicología, la poesía y todo lo referente al mundo del desarrollo personal y de alguna forma buscaba la manera de motivar a los demás a que también lo hicieran.

—¡Qué interesante! Y bueno… ¿ahora que estás haciendo?

—Pues de alguna forma lo estoy cumpliendo. Tengo mi propio proyecto donde ofrezco cursos y material gratuito que veo que consigue ayudar a mucha gente, y tengo el sueño de crear una firma de moda que promueva también esa filosofía de crecimiento personal que hay en mi.

—Se nota mucho que vives lo que cuentas. A mi me pasa algo parecido. No a tan gran escala ni profesionalmente, pero si con mis amigas y familiares. Me gusta sentir que la gente se siente apoyada cuando está conmigo y que puedo aportarles algo.

—Sí, de eso me he dado cuenta. Transmites una energía muy positiva.

—De alguna forma pienso que si estamos aquí es para disfrutar nuestras vidas. Aquí y ahora. Y haga lo que haga intento tenerlo siempre presente.

Creencias que nos hacen únicos

Las creencias forman el conjunto de nuestros principios ideológicos y suelen (o más bien deben) ser acordes a nuestros actos. Por eso cada vez que comunicamos una creencias estamos diciendo cómo nos relacionamos con el mundo. Y sí, eso es tremendamente interesante cuando estamos conociendo a alguien.

Ejemplo

—Yo creo que el mundo sería mucho mejor si todos sus habitantes tuviesen la suerte de despertar cada mañana al lado de esa sonrisa —musito con guasa tras mi última broma.

—Bueno, ese es un remedio algo complicado. Tendrás que buscar otra cosa si quieres cambiar el mundo.

—¡Cambiar el mundo es fácil! Tan solo es cuestión de cambiar cómo lo miramos nosotros. Somos nosotros mismos quienes forjamos aquello que vemos ahí afuera. Por eso somos los herreros de lo que sentimos y vivimos.

—Opino igual que tú. Hay mucha gente que solo mira hacia afuera. Buscando a ver qué puede cambiar para ser feliz, cuando lo que nos hace infelices es cómo miramos lo que estamos viendo.

—Eso es. La cuestión es si miramos con ojos de belleza o si lo hacemos con las gafas de la amargura. Es la percepción de la realidad la que nos hace formarla en nuestras bellezas cabecitas.

—Me gusta hablar de esto contigo, se nota que eres un chico muy profundo. Eres interesante.

—Profundo e interesante sería ese despertar mañanero con tu sonrisa que te he dicho antes. Seguro que si eso no cambiara el mundo, por lo menos al mío le daría un buen empujón.

Tres trucos para no quedarte nunca sin conversación

Veamos ahora tres enfoques creativos que podemos aplicar con total naturalidad para que siempre sepamos de qué hablar en una cita y nuestras habilidades sociales fluyan como el viento de la primavera. Siendo estas la base para mejorar nuestra labia de una forma ilimitada y que aprender a ligar pase de ser algo sumamente complicado a algo bastante más sencillo.

Observar como Dios manda

Para tener un buena primera cita y sucesivas tenemos que estar en el momento presente. Es decir, atentos a lo que está pasando y a la persona que tenemos delante; no en Babia.

Para los que no conozcan la expresión «estar en Babia» significa estar distraído y con el pensamiento distante. ¡Sin enterarnos de la película vamos!

Algunas formas de estar en Babia es estar continuamente pensando en qué vamos a decir y de qué vamos a hablar, lo que aumenta nuestro nerviosismo. Pero no el nerviosismo bonito, sino aquel que nos paraliza. ¡Vamos que paradójicamente nuestro miedo a no saber que decir se materializa mediante la búsqueda constante del qué decir!

Para evitarlo tenemos que focalizar nuestra atención en la persona que tenemos delante: lo que nos está diciendo, sus gestos, su forma de hablar, los rasgos de su personalidad, etc. Y en nosotros mismos: lo que sentimos, lo que la otra persona nos está inspirando, nuestras creencias, etc.

A partir de ahí, con nuestro foco fuera de las inseguridades de nuestra mente y nuestra conversación dirigida hacia lo que nos inspira las bellezas del momento presente, podemos dejarnos llevar. Sobre todo si aplicas los siguientes dos herramientas con maestría.

Hilos conversacionales y Mapas mentales

Los hilos conversaciones son las partes más importantes de una oración y de las que podemos ir tirando para no quedarnos nunca en blanco. Mientras que los mapas mentales consisten en hacer asociaciones a partir de de palabras. Por eso, ambas técnicas creativas en unión nos permiten continuar cualquier conversación hasta donde nosotros queramos. Más teniendo en cuenta que incluso podemos tirar y crear asociaciones a través de nuestros propios hilos, algo que explico con mucho más detenimiento en mi libro Despierta belleza. Pero dejémonos de cháchara y veamos un ejemplo:

Durante mis vacaciones me encanta ir a sitios nuevos que nunca haya visto.

En base a esta oración usando estas dos técnicas y tirando de los hilos marcados en negrita podríamos contestar:

Durante: A mi durante las mías no soy muy exigente. Con tener un buen libro en el que sumergirme y volar en sus aventuras me vale. Me encanta la literatura. Aunque si el viaje se presenta aventurero, mejor dejo el libro en la estantería y me lanzo a volar agitando los brazos si hace falta.

Vacaciones: No me hables de vacaciones que no veo el momento de que lleguen. Este año está siendo agotador. Ahora, en cuanto llegue Agosto si hace falta me baño en tinajas de ron todos los días.

Encanta: A mi también me encanta. Sobre todo conocer las costumbres de otras culturas. Es apasionante ver a gente vivir con formas de pensar que nunca habías imaginado que existieran.

Sitios: Mi sitio favorito es la fina curva de tu vientre cuando me apoyo suavemente a recibir tus más dulces caricias. A partir de ahí, puedes llevarme a donde quieras.

Nuevos: Ya sabía yo que eras una aventurera. A mi también me excita todo lo nuevo.

Nunca: Pues imagínate lo mucho que me gustaría a mi visitar tus labios ahora.

Visto: ¿Has ido alguna vez a Nueva York? Yo la vi el año pasado y es impresionante.

¡Porque sí, no! Por esto…

Las conexiones emocionales se general a partir de aquellos «porqués» que nos invitan a compartir juntos nuestra realidad y que son vitales para conectar en una cita.

En todos los ejemplos de conversación anteriores existen esos porqués. Esto se debe a que cuando nos relacionamos nos gusta sentir que vamos juntos de la mano. Que nos movemos juntos con el universo en sincronía. Dicho en otras palabras: que nos entendemos, aceptamos y apoyamos. Consiguiendo empatizar juntos tomando la comunicación emocional como base al hablar de nuestros sentimientos y emociones. Lo que marcará de diferencia entre que una cita acabe con final feliz o que acabemos escuchando las campanas del lamento.

brave jungle

#wearebrave #captivatesensations

Pase lo que pase, acéptate y ámate. Esas son tus mejores cartas para afrontar cualquier desafío. Tus mejores jugadas para exprimir cada momento cargado de pasión. Evita el aburrimiento de la perfección, y mira hasta donde puedes llegar desde el amor hacia lo que eres y hacia donde ya estás. Ese es el trampolín número uno que nos lanza al éxito.

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