Cómo tener labia: Los 10 consejos definitivos

La labia es la habilidad comunicativa que hace referencia a la capacidad de hablar con gracia, convenciendo y de un modo que resulte atractivo para los receptores del mensaje.

¿No sabes qué decirle a esa chica o a ese chico que te gusta? ¿Tus conversaciones son demasiado cortas o aburridas? ¿Te bloqueas y no sabes qué decir a alguien que acabas de conocer? ¿No sabes cómo iniciar una conversación?

No te preocupes, todas estas situaciones desagradables se pueden resolver aumentando tu labia con estos 10 consejos que he estudiado y practicado a fondo y que te traigo estructurados en 4 bloques.

Muchos de ellos vienen acompañados de otros artículos para favorecer su comprensión y desarrollo para que consigas tener más labia. Mi consejo es que leas este artículo entero y a raíz de el vayas a cada artículo que te sea de interés pulsando en los enlaces. Si los puedes leer todos, ¡mucho mejor! Aprenderás cosas nuevas en cada uno de ellos.

Observa para saber que decir

Para saber de qué hablar y tener una buena conversación es imprescindible estar atentos a los detalles del contexto que nos envuelve, a la otra persona y a qué es lo que dice. De nuestra propia observación obtendremos la información que necesitamos para comunicarnos.

Muchas personas se obsesionan con el miedo a no saber qué decir y se sumergen en su mundo mental. Eso les ensimisma dentro de su cabeza y les impide estar atentos a lo que está ocurriendo a su alrededor.

Al meterse en su propia burbuja es imposible que puedan tener labia y mucho menos que lo que digan sea congruente con lo que están sintiendo junto al otro. De ahí que sea vital tener una atención plena en lo que está ocurriendo en el momento presente. Ayudándonos esto a dispersar los continuos pensamientos mentales para obtener la claridad mental que necesitamos para fluir entre los nodos de información de nuestra memoria.

De acuerdo, lo primero es observar con atención, pero ¿qué es lo que observamos?

Observa el contexto

El contexto es el conjunto de circunstancias que se producen alrededor de un hecho.

Si nos encontramos con alguien en un bar, el contexto será todo lo que envuelve ese encuentro: la decoración del bar, la gente y lo que hace, camareros, etc. Si por ejemplo, a un camarero se le cae una copa y tú has estado atento o atenta al contexto, se te ocurrirá decir algo a lo que asocies dicho estímulo:

—No os preocupéis, es el primo de David de Gea. Viene de familia… (Captamos el estímulo + lo relacionamos con algo que ya tenemos en nuestra memoria como la mala actuación del conocido portero en el último mundial + lo expresamos con sentido del humor).

Otro ejemplo podría ser:

—Ese coche que acaba de pasar me recuerda al que tenía mi padre cuando era niño. Me acuerdo que me subía a sus pies y me hacía creer que conducía. Vaya cara de tonto se me ponía y que ilusionado me sentía.

En este último en lugar de hacer humor aprovechamos el contexto para crear una conexión sentimental en base a una experiencia pasada. Además las experiencias de la infancia suelen tener un mayor impacto y crear conexiones emocionales. Aunque para eso puedes descubrir mucho más en este otro artículo sobre comunicación emocional.

Ejemplo de conversación

Extraído de mi libro Despierta belleza.

—¡Perdona! Discúlpame si estoy un poco nervioso pero es la primera vez que me acerco a una chica a preguntarle de qué raza es su perro cuando en realidad sé perfectamente que es un Yorkshire y lo que de verdad me interesa es saber si podemos llegar a gustarnos lo suficiente como para casarnos y ver si va a ser él —señalo al perro—, quien nos traiga los anillos al altar.

—Pobrecillo, todavía no sabemos ni nuestros nombres y ya le estás dando trabajo —contesta ella con una radiante y más que dulce sonrisa.

Los nervios me hacen hablar, hablar y hablar. Sin embargo, desde fuera puedo apreciar la intensa belleza de esta imagen. Dándome cuenta de lo importante que son las emociones que esta experiencia le está enseñando al mundo. El calor romántico que de ese nerviosismo que nos dictamina que lo que está pesando tiene relevancia. Porque si esos ojos verdes que me miran expectantes no me importaran, ¿qué coño haría acercándome a conocerla? Nervioso, ¡aquí estoy! Amando la intensidad del momento.

—Menuda educación la mía. Perdona, la curiosidad me pierde. Soy David, ¿y tú?

—Yo soy Sonia, y nunca nadie me había dicho nada así para intentar conocerme —responde risueña. Nerviosa pero a la vez punzante.

—Bueno, por suerte, para todo hay una primera vez…

Conclusión:

Extraemos y ordenamos la información del contexto. En el ejemplo anterior la información de partida sería que es la primera vez que nos acercamos a preguntar una raza de perro que ya conocemos porque queremos conocer a esa otra persona. Lo que aprovechamos para reírnos de la situación mientras mostramos nuestro interés en conocerla.

Para ello, asociamos la información de ese contexto actual con otros futuros, como lo gracioso que es que un perro lleve los anillos a un altar. Algo que sin duda habremos visto en alguna película…

Observa a la otra persona

Sin duda la otra persona o personas con las que estamos conversando son una gran fuente de información que nos ayudará a saber que decir para tener más labia. Fijándonos en su ropa, sus gestos, cómo se expresa, sus comportamientos, opiniones, etc. Pudiendo utilizarlos para elogiar a la otra persona abriéndonos a exponer nuestras opiniones sobre lo que nos transmite y genera.

Veamos algunas frases de ejemplos:

—Siempre que hablaba contigo en el gimnasio automáticamente me subías el ánimo. Me gusta relacionarme con gente así. Con ese tipo de personas que sabes que pase lo que pase, con su sonrisa es suficiente para contagiarte de su excitante energía.

—No me atrevería a expresar con palabras lo que me generas con ese vestido. Pero si tengo la oportunidad de perderme en tus curvas esta noche, te aseguro que no pienso pisar el freno.

—Trabajar contigo es como ir a Disneyland. Siempre hay algo nuevo para ver y aprender de esa mente prodigiosamente creativa que tienes.

Observa el texto

El texto no es ni más ni menos que lo que nos están diciendo y lo que nosotros mismos estamos comunicando. El problema viene cuando nos quedamos bloqueados y no sabemos por donde continuar la conversación. Para evitar esto nos basaremos en los hilos conversacionales y en sus correspondientes asociaciones mentales, que será lo que más labia nos aporte. Para entender rápidamente en qué consisten lo veremos con unos ejemplos.

Vengo de hacer deporte y estoy super cansada.

Esta frase contiene cinco hilos conversacionales que hemos subrayado en negrita. Para explicarlo mejor, identificaremos cuando tiramos de alguno de los hilos y cuando no.

—(TIRANDO DE LOS HILOS) No sabía que te gustara el deporte. Aunque bueno… se nota que eres una persona que se cuida bastante (además aprovechamos para cualificar, dando a entender que nos gusta su físico)

(ROMPIENDO LOS HILOS) Bueno ahora te das una ducha y te quedas nueva…

De la primera frase, la otra persona puede extraer de nuevo varios hilos conversacionales. Principalmente, deporte otra vez y cuidarse. Por lo que podría alargar una conversación. En la segunda frase se rompe el hilo y corremos el riesgo de estancarnos, ya que estamos provocando una respuesta más pobre.

—(RESPUESTA A TIRANDO DE LOS HILOS) Mantener la línea siempre es importante. Aunque principalmente lo hago porque me apasiona. Cuando era pequeñita mis padres me apuntaron a jugar al tenis y desde entonces hago todo tipo de deportes.

—(REPUESTA A ROMPIENDO LOS HILOS) Pues sí, ahora mismo me meto bajo el agua.

Al mismo tiempo los hilos conversacionales los podemos llevar donde nosotros queramos. Podríamos seguir hablando de de deporte o comenzar a hablar de su infancia (nuevo hilo), que seguramente nos aporte mayor información y conexión emocional. Aunque lo más importante es poder crear cualquier asociación relacionada.

Por ejemplo, si el deporte es una pasión para la otra persona, nosotros podemos relacionarla con nuestra pasión por la música y buscar puntos en común que unan nuestros intereses. Puedes aprender más sobre esto en mi libro Despierta belleza y en mi artículo sobre de qué hablar en una cita.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Habilidades de comunicación

Para tener más labia y disfrutar de conversaciones largas y agradables, distinguimos dos habilidades de comunicación básicas: La empatía y la asertividad.

La empatía

La empatía es la capacidad que tienen las persona de ponerse en el lugar de las otras para así comprenderlas y aceptar sus comportamientos. De esta forma podemos averiguar e intuir qué es lo que esta persona siente o piensa.

Esto es primordial para tener más labia, ya que nos ayudará a extraer una gran cantidad de información intuitiva que nos ayudará a ser más persuasores y a ajustar nuestros mensajes a los intereses del otro. Además nos servirá para evitar malentendidos y conflictos indeseados.

No vivimos solos en el mundo. Parte del dulce sabor de la vida se encuentra en comprender y hacer disfrutar a los demás con nuestra presencia. Pudiendo ser tú una de esas vocecitas que siempre aporta ánimo y contagia sus ganas de vivir a quienes le rodeen.
#wearebrave

Por otra parte, si esa otra persona siente que la escuchas y que la comprendes, estará más interesada en extenderse más en sus charlas y a su vez esto dará lugar a más y más hilos conversacionales.

La asertividad

La asertividad es una habilidad de comunicación que se sitúa en un punto de equilibrio entre la agresividad y la pasividad. Considerándose el más proclive para establecer conversaciones duraderas y cómodas. Las personas pasivas suelen tener poca labia, mientras que las agresivas tienden a hablar en exceso.

La idea de la asertividad es encontrar un equilibrio donde podemos expresar nuestras opiniones e intereses al mismo tiempo que respetamos las de los demás. Y de igual modo, hacernos de respetar tanto por esas opiniones como por nuestros comportamientos. Evitando atacar al resto pero a su vez sintiéndonos seguros de que podemos defendernos. Lo que nos ayuda a soltar nuestra labia y a hablar más, pues si sentimos que podemos defendernos de una forma atractiva y segura, perdemos el miedo a equivocarnos o a que se metan con nosotros.

La Comunicación emocional

La comunicación emocional es la expresión externa de nuestra percepción de la realidad tal y como nosotros la sentimos y experimentamos. Es el tipo de comunicación más eficaz para mejorar la labia, dentro del cual se encuentra el sentido del humor. Por lo que no tiene porqué ser un comunicación lógica y racional, puede incluso ser totalmente disparatada y absurda.

Su poder se mide en lo que se comunica con las emociones. Es decir, en las sensaciones y emociones que despertamos en los demás con lo que les decimos. En mi libro Despierta belleza, tienes este tipo de comunicación explicado al detalle en sus 368 páginas llenas de ejemplos de conversación. Veamos ahora uno de esos ejemplos para entender el concepto:

LA BELLEZA DEL TRABAJO

—¿Qué majestuosa labor desempeñas en esta vida? —pregunta él con un tono rimbombante que me hace reír.

—Siempre me ha gustado servir a los demás e imaginar qué pueden estar viviendo. ¿Te ayuda esa pista a adivinarlo? —respondo coquetamente sin quitar la mirada de sus ojos mientras juego con mi copa.

—Las adivinanzas nunca se me han dado nada bien pero no me verás huir con el rabo entre las piernas —suelta con gesto atrevido—. ¿Qué más puedes contarme que me ayude a averiguarlo?

Me río con cierta timidez escondida y mal fingida. Me siento con con- fianza y con ganas de provocarle. De jugar a la verdad y a los castigos.

Él me sigue el juego con una ardiente y endemoniada sonrisa.

—Ya te he dado una buena pista. No me niego en rotundo a darte una segunda pero creo que ahora mismo te toca a ti. Es lo justo.

Sigo avivando la estimulante imprevisibilidad del juego, esta vez con un tono más divertido y desafiante.

—Vale, ¡te lo pondré fácil! Soy un transportista de sueños. Me encargo de que las fantasías que nacen en un punto A terminen por materializarse en un punto B.

—¡Hum! ¿Qué eres?, ¿una especie de guía espiritual de emociones fuer- tes?

—Más o menos —responde risueño—. Soy taxista. De esos a los que les gusta imaginar que transporta grandes historias sobre sus ruedas.

—¡Qué fuerte! Eres un copión en toda regla…
—Tú has sido la que me ha dado paso primero.
—Yo trabajo como camarera y muchas veces me pregunto qué hay detrás de cada persona. Por ejemplo, veo una pareja y me pregunto: ¿en qué parte de su historia juntos estarán? ¿Qué les habrá traído hasta aquí?

Conforme sigo hablando veo cómo se va sintiendo cada vez más seguro conmigo. Me siento un poquito eufórica y a la vez conectada a él.

Su forma de escucharme hace que se endulcen mis palabras.

—Veo que los dos compartimos la misma mirada de belleza ante las cosas cotidianas. Me tienes embobado escuchándote…

¿Quieres saber cómo tener labia? Pues si aprendes a comunicarte emocionalmente expresando tus sentimientos, tal y como hacen las mujeres en sus largas conversaciones entre amigas, tus conversaciones se harán mucho más largas y conectarás mejor con las personas.

Influencias

Nuestras influencias consisten en todo aquello que nos aportará los temas de conversación concretos de los que vamos a hablar y la riqueza o creatividad lingüística en el uso de las palabras.

Temas de conversación

Pare tener labia cuanto más capaces seamos de hablar sobre multitud de temas de conversación interesantes mejor. Sobretodo si seguimos ciertos consejos que harán que cualquier tema pueda resultar estimulante.

Para eso además es vital tener conocimientos y experiencias que compartir. Habrá conversaciones en las que podamos aportar cosas que hemos leído, que nos hayan dicho, que hayamos visto o que nos hayan pasado.

Lo bueno es saber un poco de todo, o al menos aprender a encontrar la posible relación que puedas tener con cualquier tema de conversación, o incluso preguntar si no sabes. A todos nos encanta explicar lo que sabemos y debatir distintos puntos de vista. No tengas miedo en preguntar cuando no sepas y busca la relación que puedan tener esos temas con otros que si dominas. También puedes echarle un vistazo a este artículo:

Creatividad comunicativa o hablar con gracia

Cuando hablábamos al principio de este artículo de qué era la labia, decíamos que además de comunicar mucho, era comunicar con gracia. Esto es algo que se puede desarrollar rápidamente siendo persistente y rodeándonos de buenas influencias. De esto hablamos con más profundidad en mi artículo sobre cómo mejorar tu sentido del humor.

Actitud

Genera emociones positivas

Una actitud alegre y motivadora es indispensable para tener labia, provocando un gran cantidad de estados positivos para que sepamos qué decir en cada momento y cómo hacerlo de una forma más graciosa.

Todos queremos estar con personas que nos entusiasmen y nos motiven a sumergirnos en lo bello que es vivir. Una buena sonrisa es la llave de muchas puertas. Cuando hables con los demás procura evitar la queja y hablar de aquello que te frustra, pues la enfermedad de la angustia y tremendamente contagiosa y la mejor forma de combatirla y centrando nuestro foco en lo que embellece nuestros días, no en lo que los perturba.

Un gran ejemplo de generación de estados negativos son los celos, capaces de destruir muchas relaciones con sus destructivos agobios opresivos. Si un tema de conversación genera emociones negativas o puede derivarse en conflictos inútiles, pregúntate si es realmente necesario hablar de él o se puede evitar. Recurre a la empatía y a la asertividad antes vistas y procura mejorar tu autoestima todo lo que puedas para evitar los malos rollos que no llevan a nada.

Apuesta por la naturalidad

Para que nuestra mente esté despejada y podamos tener mucha labia, necesitamos ser naturales. Fluir sin que nuestra mente esté ensimismada pensando en nuestros miedos o en aquello que queremos conseguir. Para lo cual es necesario aceptarnos tal y como somos y a partir de ahí confiar en nuestro desarrollo. Puede que actualmente no estemos siendo como desearíamos ser. Es un sentimiento que todo el mundo tiene, incluso aquellos más exitosos.

Estamos programados para querer más y más. Para motivarnos al movimiento del cambio constante. Y eso es bueno, es positivo querer mejorar. Pero siempre y cuando eso no amargue nuestro presente. Y para que eso no pase tenemos que aceptarnos y amarnos cada día. Eso nos aportará la seguridad que nuestra mente demanda para que los miedos y las inseguridades no cohiban nuestra labia. Es ese miedo al qué pensarán de nosotros lo que nos hace callarnos impidiendo que nuestra labia natural expanda sus alas.

Por tanto, despeja tu mente y sé natural. Aunque al principio al aprender algo nuevo te cueste. Puedes utilizar mis meditaciones guiadas en MP3 para aliviar los pensamientos de tu mente y dejarte llevar con mayor fluidez en tus relaciones sociales.

 

brave jungle

#wearebrave #alwaysbeatyourself

El mayor poder de seducción está en ser feliz y contagiar felicidad a los que te rodean. Admirar y respetar a hombres y mujeres. Amar con intensidad y tratar a tus amantes con respeto, cortesía y erotismo. ¡Vuélvete adicto a sentir y generar emociones positivas!

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