Cómo pedirle a nuestra pareja que haga ejercicio y se cuide más

¿Qué pasa cuando un chico/chica nos encanta como es, nos vuelve loco/a por su personalidad, pero no se mantiene en las condiciones físicas que a nosotros nos gustaría? ¿Cómo le pedimos que haga ejercicio o lleve a cabo una dieta para que adelgace?

Veamos ahora cómo convencer a nuestra pareja para cumplir ese sueño de que se cuide para nosotros y no sufra ese temido miedo que le tienen algunos al deporte.

1# Visualiza tu objetivo

En un primer paso, si no lo has hecho ya, deberás visualizar el porqué de tu objetivo de persuasión. En este caso, porqué quieres que tu pareja haga ejercicio y que beneficios va a tener eso para los dos. Durante esta fase tienes que soñar, visualizando como hacéis ejercicio felices y animados y verte con tu pareja habiendo cumplido el objetivo y disfrutando de sus beneficios. Esto hará que tu mente sueñe y encuentre argumentos y ambiciones que comunicar y contagiar a tu pareja para hacerla soñar en esta misma línea.

Atracción física

Soñamos con tener una relación de pareja en la que ambas partes nos cuidamos, y de esta forma, manteniendo un físico óptimo, disfrutemos de un relación más sexual y pasional gracias a una mayor atracción física.

Autoestima

Podemos evitar problemas relacionados con inseguridades y frustraciones que pueden provocar el hecho de no mantenerse atractivos. Por ejemplo, uno siempre es más propenso a tener celos cuando percibe que su estado físico no es atractivo, cuando nuestra pareja a menudo se relaciona con otras personas que sí se cuidan más.

Por tanto, aquí nos visualizamos más seguros, con mayor motivación y más capaces de conseguir todo lo que deseemos.

Salud

La salud es cada vez más importante, y eso hace que nos guste rodearnos de personas que quieran cuidarse y estar sanas, en busca de una mayor calidad de vida y la prevención de posibles enfermedades.

Podemos imaginarnos dentro de unos años manteniendo una salud de hierro y un físico atractivo.

2# Ponte en sus zapatos

Todas las personas percibimos las cosas de una forma diferente. Por tu parte ya has soñado y has visto los beneficios de la idea que quieres transmitir. Ahora tienes que ver con qué parte de esos sueños se identificará más la persona a la que quieres persuadir, en este caso a tu pareja. Haz el mismo ejercicio que en el apartado anterior, pero como si fueses tu pareja.

Necesitamos identificar sus necesidades. Si por ejemplo, tu pareja valora mucho el que paséis tiempo juntos, más que el tener una mayor atracción física, tus argumentos deberán empezar por la línea que le genere mayor interés.

Las personas prestamos mayor atención a aquello que nos interesa. Por eso es importante que poniéndonos en la piel de nuestra pareja, detectemos qué es lo que le interesa más a ella y empezar por esos argumentos, ya que conseguirán causar un mayor impacto inicial, y utilizar el resto de argumentos de forma secundaria a modo de refuerzos. A menudo incluso será la otra persona la encargada de buscar esos argumentos secundarios si desea mucho ese primario.

Si lo que más valora nuestra pareja es el entretenimiento social:

He visto que hay un club de senderismo que hace varias excursiones todos los meses por aquí cerca. Podríamos probar, he buscado por internet y parece que la gente se lo pasa muy bien y es muy bueno para la salud. Además, no me vendría mal para perder algunos kilitos.

3# Evitar posibles conflictos

Podemos detectar un posible conflicto de intereses, en la medida en que tú quieres que tu pareja se cuide más (haga ejercicio y tenga una alimentación más saludable), pero él/ella no está dispuesta a realizar ese sacrificio. Veamos ahora algunas opciones para poder evitarlos.

Proponte como referencia de conducta:

Las personas tendemos a seguir a aquellas otras personas de nuestros círculos que se presentan como líderes y promueven acciones beneficiosas.

En el ejemplo anterior del apartado 2, se puede notar que decimos “no me vendría mal perder algunos kilitos” en lugar de “no nos vendría mal”. Cuando tenemos que comunicar a alguien algo que necesita o tiene que hacer, ofrecernos como referencia sin implicar a la otra persona, es una buena vía para que no se sienta atacada pero al mismo tiempo sienta interés en hacerlo ella también.

Evita pedir a tu pareja algo que tu no hagas o no estés dispuesto a hacer con o la misma vez que él/ella. Es sencillo, si quieres que tu pareja se cuide y mejore su físico, predica con el ejemplo.

Utiliza la influencia informacional:

¿Cuántas veces te has interesado por hacer cosas que tus amigos hacían sin que ellos intentaran persuadirte de que las hicieras?

Por ejemplo, en good life precisamente nos interesa bastante el tema de la salud. Esto hace que entre nosotros, comentemos que hacemos en el gimnasio, que deportes practicamos, y que alimentación llevamos.

De esta forma estamos influenciando nuestro comportamiento a través de la influencia informacional. Es decir, compartiendo información hacia un foco de interés común. Cuanto mayor es esta influencia informacional, mayor motivación suele despertarnos determinadas acciones como hacer deporte o llevar una dieta saludable.

Utiliza la influencia normativa:

La influencia normativa es la decisión colectiva sobre cuál es el comportamiento adecuado. Para utilizar este tipo de influencia podemos basarnos en argumentaciones externas que provengan de medios informativos, como puede ser la televisión, revistas, redes sociales o blogs.

Por ejemplo: Esta tarde estaba en Facebook y he visto un artículo sobre lo beneficioso que es hacer ejercicio y en definitiva, estar en forma en una relación de pareja. Decía que una relación de pareja se vuelve más fogosa y aumenta el deseo sexual, además de que se hace más sólida por que se eliminan muchas inseguridades y frustraciones.

4# Gestionar objeciones o excusas

Debemos estar preparados para saber gestionar las posibles objeciones o excusas que nos ponga nuestra pareja e inyectar ilusión en esa actividad centrándonos en lo positivo.

Imaginemos un ejemplo hipotético en el que uno de los dos decide que ya es hora de empezar a cuidarse y cuidar más su físico, y que además le encantaría que su pareja hiciese lo mismo. También puede ser que uno de los dos ya se cuide y el otro no, pero tomaremos este primer caso para este ejemplo.

Vamos a introducir este hilo conversacional utilizando el ejemplo de influencia normativa.

Él: Esta tarde estaba en Facebook y he visto un artículo sobre lo beneficioso que es hacer ejercicio y en definitiva, estar en forma en una relación de pareja. Decía que una relación de pareja se vuelve más fogosa y aumenta el deseo sexual, además de que se hace más sólida por que se eliminan muchas inseguridades y frustraciones.

Ella: Hombre tiene su lógica, pero porqué lo dices, ¿es que no te gusto así? ¿piensas que estoy gorda?

Él: Jajaja, ¡no es eso peque! A mí me gusta mucho como estás ahora, pero sí me gustaría que los dos nos cuidáramos un poco. Creo que podríamos sentir aún más deseo el uno por el otro, y al mismo tiempo pasar más tiempo juntos.

Ella: No sé, tú sabes que a mí eso de hacer ejercicio no me va mucho.

Él: A mí tampoco me vuelve loco, pero creo que todo es empezar, seguro que luego es divertido una vez forme parte de la rutina. Además, me encantaría que empezásemos a cuidarnos y yo que se… que incluso cuando tengamos 50 años nos siguiésemos manteniendo atractivos y deseosos, haciendo el amor todos los días.

Ella: jajaj, ¡hombre eso no está mal! Ya veo yo por donde vas…

Él: De hecho, el otro día estuve hablando con un amigo, y me dijo que un chico que conocía del gimnasio que él creía que tenía 27 o 28 años, le dijo que tenía 48 años. Es increíble cómo hacer ejercicio todos los días puede mantener a le gente tan joven (Influencia informacional).

Ella: pufff, ya pero es que eso de estar haciendo ejercicio nose… No se si voy a tener tiempo.

Él: Hombre, al principio nos costará, empezar a hacer ejercicio es duro porque nuestros músculos no están habituados, pero a la larga seguro que nos acaba gustando y lo pasamos muy bien. Y el tiempo es cuestión de aprovechar horas muertas, además el ejercicio hace que tengamos más energía y rindamos más. Es una estupenda inversión.

Bien, como vemos en el ejemplo, lo primero que saltará de nuestra pareja son sus defensas a modo de inseguridades. No es un camino fácil, empezará a ponernos muchas trabas, la fundamental es:

  • Tened paciencia y no desesperarse. Tendremos que persistir sin ser pesados y dar giros argumentales que mediante la repetición convenzan y motiven a la otra persona. Haz que la otra persona vea los beneficios y sueñe con disfrutarlos, llenando su mente de ilusiones de juventud y sexo, o aquello que veamos que más valore.
  • No atacarla/e. Evita echarle cosas en cara como que es un dejado/a, o un vago y cosas por el estilo. El objetivo es motivar a hacer ejercicio por mejorar, no porque se necesite y se tenga que estar obligado.
  • Mantener el buen humor. Los estados emocionales se contagian. Si transmitimos buen humor e ilusión hacia una idea, lo más probable es que nos sigan. Incluso aunque la otra persona se ponga seria o se enfade en algún momento dado, mantén la calma e intenta llevarla a tu terreno. Te sorprendería las veces que esto funciona.
  •  Si os pone alguna pega u os ataca, simplemente apelad a que estáis siendo sinceros y honestos con el/ella y que vuestra intención es mejorar vuestra relación para hacerla más sólida y apasionante.

Te aconsejo también que leas nuestra completa guía sobre Cómo persuadir y convencer (pincha aquí), que te ayudará a entender mejor cómo convencer a tu pareja de que haga ejercicio o se alimente mejor, así como para persuadir y convencer de todo aquello que desees. Muy útil también a nivel profesional.

Por último, si te ha gustado este artículo, recuerda que puedes compartirlo pulsando en los botones de las redes sociales. Así me estarás ayudando a seguir escribiendo y compartiendo contenido.

¡Muchas gracias y hasta la próxima!

David Jungle

 

Deja un comentario