Elogiar eficazmente consiste en apreciar, valorar y comunicar de forma positiva las cualidades tanto físicas como psicológicas de otra persona. Algo imprescindible para seducir y enamorar ya sea cuando conocemos a alguien o cuando seducimos a nuestra pareja. Y es que a todos nos gusta recibir un dulce de vez en cuando. Aunque…

No es tan fácil como parece:



Hacer buenos halagos requiere de concentración, observación y conciencia para conseguir apreciar esas cualidades que la otra persona realmente valora de si misma. A su vez, es muy importante saber comunicar con creatividad y emoción para que el elogio sea impactante y no caiga sobre aguas de borraja.

Para realizar grandes elogios nos valdremos la cualificación. Mediante la cualificación iremos diciendo que nos gusta de la otra persona a lo largo del tiempo. Poco a poco, conforme vayamos identificando cualidades apreciables. Y a su vez, nos iremos cualificando a nosotros mismos.

La diferencia entre elogiar y cualificar depende sobre todo de su dirección. El elogio es el resultado final, el texto en concreto. Mientras que la cualificación abarca todo el proceso comunicativo que nos lleva a realizar ese elogio directa o indirectamente, y puede ser tanto positiva como negativa.

Elogiar para seducir y enamorar

La cualificación se puede utilizar con todo el mundo

La cualificación es importante utilizarla con todas las personas que nos rodean. Y por supuesto, deberá ser positiva para realizar elogios. De otro modo, cuando cualificamos negativamente a alguien estamos juzgando.

En este artículo le daremos un enfoque más seductor, poniendo ejemplos de relaciones amorosas.



No obstante, los conceptos y la teoría son los mismos. Por tanto, podrás utilizar la cualificación para realizar elogios que te permitan seducir a todo el mundo. Y es conveniente que así lo hagas: compañeros de trabajo, familiares, jefes, amistades de todo tipo, etc.

Como hemos dicho antes, a nadie sienta mal un dulce. Recuerda que si generas emociones positivas en los demás, serás más valorado por ellos.

Para seducirnos tenemos que sentirnos valorados

El elogio responde a una necesidad básica que tenemos todos los seres humanos para ser seducidos y enamorados. Aunque recientemente se ha descubierto que incluso algunos marcianos del planeta Marte, también responden de forma similar.

Esta necesidad es la de:
Sentirnos valorados, apreciados y apoyados.

Durante este artículo veremos varios ejemplos de elogios enfocados a seducir y enamorar conforme vayamos desarrollando lo más teórico. Estos ejemplo formarán parte de trozos de conversaciones. Durante ellos te invito a que reflexiones según lo explicado previamente para que lo asimiles todo a la perfección. Vayamos con el primero:

—Desde pequeño siempre quise ser abogado. Y aunque ha sido un camino duro, ahora me siento muy orgulloso de tener mi propio despacho. Conseguí hacer mi sueño realidad.
—Vamos, que eres de esa clase de hombres que nunca se rinden. ¿Te das cuenta de que ahora me pareces todavía más sexy?
—Algo me ha parecido ver en tus ojos mientras te lo contaba. Pero pensaba que eran imaginaciones mías. Son tan azules que a veces me pierdo y no se muy bien que quieren decirme.

Podemos cualificar, o cualificarnos

La cualificación cuenta de dos fases. Uno es la de decirle a la otra persona lo que nos gusta de ella lanzándole un cumplido. La otra es hablar de lo que nos gusta de nosotros mismos.

Ambas son muy importantes. Cómo hablemos de nosotros mismos le indicará a la otra persona cuales son nuestros intereses, objetivos y creencias. Y según sean estos más o menos atractivos, o según como los comuniquemos, nuestro poder de seducción aumentará o disminuirá.

—Algunos piensan que es mejor pensar muy bien las cosas antes de hacerlas. Puede que tu también pienses así. Pero a mi me gusta el riesgo. Me gusta ser impulsivo. Hacer lo que creo y me apetece hacer cuanto antes. Sin pensarlo demasiado. Lanzarme al precipicio y que sea lo que tenga que ser.
—Bueno, pero así podrás llevarte muchos golpes en la vida.
—Lo se, pero cuando me doy esos golpes no siento culpa. Siento libertad. He sido yo en ese momento. ¿A caso los que piensan mucho no se los llevan también?
—Todos nos llevamos golpes ¡Jajaja! De todas formas, ¿habrá unos límites a esa valentía no?
—¡Jajaja! Claro, a ver si vas a pensar que soy un loco.
—No pienso que estés loco. Me resulta muy interesante todo lo que me dices. Se nota que eres una persona que ama la vida intensamente. Tanto a las duras, como a las maduras. Me gusta eso de ti.

Como ves, la cualificación sirve para conocerse el uno al otro. De esa forma cualquier piropo, elogio o halago (llámalo como quieras) estará justificado pues realmente sentiréis que os estáis conociendo.

Cada elogio tiene un objetivo distinto

Para decirle a una persona que nos gusta realizando elogios indirectos, tenemos que elegir que rasgos vamos a elogiar. Estos rasgos pueden ser:

  • Rasgos físicos: cuerpo, ojos, pelo, nariz, orejas, manos, brazos, piernas, etc.
  • Rasgos de la personalidad: actitudes, habilidades, formas de pensar, etc

Con los rasgos físicos damos una dirección más sexual. Es decir, le estamos diciendo qué nos gusta físicamente de el o de ella. Por lo que este tipo de elogio es la más propicio para llevarnos al sexo. Aunque cuidado, eso no significa que solo con ella se consiga sexo si es lo que quieres.

Los rasgos de personalidad tienen una dirección más emocional. Comunicamos lo que nos interesa de su personalidad. La hacemos sentir valorada o valorado por lo que realmente es. Por su comportamiento. Por lo que le ha costado un cierto trabajo desarrollar. Con este tipo de cualificación es como surge esas redes que nos atrapan.

En resumen: realizando elogios tanto físicos como sobre su personalidad, estamos cubriendo todas las necesidades de apreciación y apoyo de la otra persona.

Decirle lo que nos gusta de su físico

Piensa en cómo lo utiliza, qué te genera y qué te hace recordar

El mayor error de la gran mayoría es el de lanzar piropos o halagos indiscriminados sobre el físico muy comunes y poco justificados. Por tanto, el impacto es casi nulo.

A una chica quizá le hayan dicho que tiene los ojos bonitos más veces que años tiene el sistema solar. Por tanto, que le digamos: Tienes unos ojos muy bonitos. No la va a dejar estupefacta que digamos. Sin embargo, podemos decirle que nos hacen sentir o recordar esos ojos, o cómo utiliza sus ojos: su mirada.

—Tus ojos me recuerdan a la profundidad del océano.
—¿Y eso?
—Pues por un lado me dan cierto miedo. Como la inmensidad del océano. Y por el otro, me parecen inmensamente bellos.

—Deja de mirarme de esa forma. Me pones nervioso…
—¿Qué dices? ¿Cómo te estoy mirando?
—Pues… no sabría describirlo. Pero me siento como si me fueses a atrapar en ellos sin darme demasiada opción a resistencia. Y por voluntad propia iría donde ellos de dijeran.

Elogiar cualquier parte de su cuerpo

Volvemos a lo mismo. Que pueda tener unos ojos muy bonitos se lo puede haber dicho hasta su ordenador portátil. Sin embargo, hay partes del cuerpo que a la mayoría de la gente se le pasa halagar.

Brazos, manos, boca, voz, uñas, maquillaje, pecho, piernas, pelo, nariz, orejas. Por supuesto, todo aquello que te guste y sobre lo que sepas que la otra persona no tiene complejos.

Si surge alguna discusión sobre algún complejo que tenga: Nariz grande, culo grande, estar un poco gordito, etc. Siempre puedes decirle que tú solo sabes que a ti te encanta así, y que de otra manera no sabes si te gustaría tanto. Del mismo modo, intenta buscar el lado positivo de los complejos. Todo tiene su lado bello que elogiar y quizá la otra persona no lo haya visto.

Un truco para elogiar con precisión 

A veces sabemos que algo nos gusta, pero no nos molestamos en pensar porqué nos gusta. Si le decimos al chico o chica que queremos seducir el porqué nos gusta esa parte de su cuerpo, sin duda descubrirá algo que no sabía y que quizá ya nunca olvide.

En mi caso, algunas chicas me han dicho que les gustaban mucho mis manos. Una chica me dijo que le encantaban porque las veía grandes pero a la vez suaves y delicadas, como las manos de un pianista. Esos son elogios que se te quedan marcados y te ayudan a recordar siempre a la persona que te los dijo. 

Por tanto, no temas decir qué partes de su cuerpo te gustan o que te parecen bonitas, siempre que tengas una justificación preparada que lo justifique. Si quieres entrenar esta habilidad, te recomiendo leer poesía, donde cada palabra en si misma es cualificada: Me gustaría caer en el pozo profundo de tus oscuros ojos.

¡Aprende a usar la cualificación física para generar tensión sexual aquí!

Decirle lo que nos gusta de su personalidad



Cualificar la personalidad a veces es complicado. A menudo vamos a encontrarnos haciendo suposiciones sobre su forma de ser que no tienen por que ser ciertas. Por eso, es importante utilizar la comunicación emocional.

Para ello, un sencillo truco. Graba esta frase en tu cabeza:

Nunca le digas a nadie como es, sino cómo te parece a ti que es.

Lo primero es discutible. Quizá apenas conoces a esa persona, y ella puede tener una opinión diferente de su propia personalidad. Pero sobre lo que a ti te parece de su forma de ser en un momento preciso del tiempo, eso nadie te lo puede discutir. Es lo que a ti te parece y punto.

Por otro lado, para elogiar la personalidad tenemos que estar atentos a distintas fuentes que nos den pistas de cómo es la otra persona. La fuentes principal de esta información son:

  • Cómo actuó o qué hizo en el pasado.
  • Cómo está actuando o qué está haciendo ahora.
  • Suposiciones sobre cómo actuará en el futuro según su pasado y su presente.

El don de la labia: Guía para tener labia

DESPIERTA BELLEZA YA A LA VENTA

¡Abre los ojos a un mundo cargado de pasión y belleza! Acompañado de 100 conversaciones en narrativa y 40 poemas en prosa, Despierta belleza nos insta a ser más creativos en nuestras relaciones sociales y trasladar ese instinto a todas las áreas de nuestra vida. Promoviendo actitudes valientes que despierten al artista que llevamos dentro desde aquello que más hacemos: comunicarnos con nosotros mismos y con los demás.

Ejemplos elogio conversación comportamientos pasados

—He estado en varias capitales de Europa. Ahora mismo ya no viajo tanto por el trabajo pero siempre me ha encantado y en un futuro espero poder ir a muchos más sitios.
—¿Sabes un cosa? No se porqué pero habría apostado un fuerte suma que por supuesto no tengo a que eras una chica que había viajado mucho.
—¡Jajaja! ¿Porqué lo dices? Ni que llevara un cartel en la espalda con los sitios en los que he estado…
—¡Jaja! Seguro que te quedaría muy bien, pero no es por eso.
—¿Entonces?
—Se percibe en tus expresiones. En tu rostro. Cuando hablas noto la seguridad y picardía del viajero. Esa inteligencia que solo tienen quienes han visto suficiente mundo como para saber apreciar y analizar correctamente lo que tienen delante.
—Mmmmm… ¿Y no piensas que ahora te puedo estar analizando a ti? Yo de ti le tendría un poco de miedo a las chicas inteligentes.
—Miedo no, curiosidad… mucha. Además, me encanta sentirme analizado. Sobre todo si mientras lo hacen puedo disfrutar de contemplar unos labios como esos (Le dice mirando (o tocando) levemente sus labios).

Ejemplos elogio conversación comportamientos actuales

—¿Y tú que estás estudiando?
—Estoy estudiando psicología en la Universidad de Alicante. Siempre me ha fascinado la mente humana y ayudar a los demás. Aunque cuidado, los psicólogos tenemos fama de estar un poquito locos jajaja.
—Si ya decía yo que muy bien de la cabeza no tenías que estar jajaja.
—Bueno todavía no he terminado la carrera, dame tiempo a ver si me vuelvo más loco o me arreglo. Más bien lo primero que lo segundo.
—Jajaja. Si me pidas mi opinión personal, creo que más vale un loco emocionante que un cuerdo aburrido. Míralo por le lado bueno. Al menos sabes entretener a una chica…
—¡Vaya! Y yo que pensaba que hablabas conmigo por mi super arrebatador atractivo físico. Ahora resulta que voy a ser divertido.
—¡Jajaja! Presumido, divertido, loco y le gusta ayudar a los demás. Van 2 contra 2. ¡Lleva cuidado!

Ejemplos elogios comportamientos suposiciones futuras

—Me encanta cuidar de mi perro. Mimarlo, abrazarlo, jugar con el. No hay nada como llegar a casa después de un día duro y verlo ahí en la puerta moviendo el rabo. Siempre me da alegría. ¡A veces me da por cogerlo y poner a saltar con el!
—Me encanta como te expresas. Pareces una chica cariñosa que lo que hace lo hace porque lo siente de verdad.
—Bueno, no se… Soy una chica normal jaja.
—Pues a mi me pareces todo un encanto. Solo por lo que me has estado contando de tu perro y conforme me lo has estado contando. Veo que hay mucho cariño dentro de ti para dar a los demás. Además, se nota que te gusta cuidar de lo que es tuyo. Que sepas que le estoy cogiendo mucha envidia a tu futuro novio jajaja.
—¡Jajaja! Bueno, ya veremos a quien le toca aguantarme.

Decirle lo que te gusta con comunicación emocional

Gracias a la comunicación emocional podemos encontrar varias vías que nos ayuden a elogiar de una forma más visual. Lo importante aquí es que el mensaje llegue a su mente. Que llame la atención y genere un impacto. Es decir, que lo vea a todo color.

Para ello hablaremos siempre desde nuestra perspectiva. Es decir, lo que a mi me genera emocionalmente dentro de toda su gama de verbos: recordar, transmitir, provocar, sentir, etc.

Lo que a mi me recuerda

—Tu forma de hablar me recuerda como al susurro de las sirenas a los marineros. No se si lo haces intencionadamente o no, pero no dejes de hablarme así.
—¿No me irás a decir que eres un marinero perdido que busca a la sirena que le lleve a su perdición?
—¿Sinceramente? No me importaría serlo siempre y cuando tú seas esa sirena.

Lo que a mi me transmite

—Cada vez que hablo contigo me transmites mucha energía positiva.
—¡Ja, ja, ja! Me alegro de oír eso. Aunque tengo que decirte que en gran parte tu me provocas este buen ánimo. Así que no te quites méritos.
—¡Ja, ja! Va en serio. Se nota que vives con mucho entusiasmo. ¡Eso me encanta!

Lo que a mi me provoca

—¿Sabes una cosa? No se si es por lo luchador que eres en tu vida, o por esa sonrisa traviesa que tienes. Pero me provocas hacer diabluras ahora mismo.
—Veo que vas conociéndome. Pero créeme, lo importante no es que te provoque hacer diabluras. Lo importante es lo mucho que podemos disfrutar haciéndolas.
—Mmmmm, ¿qué plan se te ocurre exactamente? Seguramente lo rechace, pero nunca se sabe. ¡Muéstrame tus cartas Lucifer!

Lo que a mi me hace sentir

—La forma en la que te expresas me hace sentirme como en un nube. Una nube de la que nunca me apetecería bajar.
—¡Ja, ja! Gracias. ¿Mucho mejor vivir en una nube que con los pies en el suelo verdad?
—Totalmente de acuerdo. La cruda realidad es solo un pasatiempo de lunes a viernes. Sigue hablándome así y nos va a faltar cielo en el que volar.

Crea un vínculo amoroso

Descubre más sobre comunicación emocional en:
Comunicación emocional: Expresar sentimientos y emociones

Aprende a utilizar la empatía para elogiar (con muchos más ejemplo de cualificación):
Empatía: Cómo ser más empático para seducir y enamorar

Resumen de principios básicos

Elogia de forma progresiva directa e indirectamente

Podríamos haber puesto millones de ejemplos y hacer este artículo infinito y aún así cada día podríamos inventar más y más elogios o cumplidos distintos. Este es un claro indicativo de que para decirle a alguien que nos gusta, no es necesario decirle: Me gustas.

De hecho, eso es un error. Para que alguien se crea que nos gusta tenemos de decirle los motivos justificados y precisos de ese encanto. Así es como le dará valor y la hará sentirse seducida. Dándole un porqué nos gusta real en el momento de percibirlo. Podemos hacerlo de forma más indirecta, o con un lenguaje más directo y agresivo. Lo ideal es combinar ambos y usar uno y otro dependiendo del contexto.

Elogia comunicando de forma efectiva

A su vez, para conseguir esto necesitamos de habilidades de comunicación como la comunicación emocional, la empatía y la asertividad, además de coraje para ser valiente y decir lo que quieres. Además, cuanto más labia y más creativos seamos a la hora de conversar, mejor saldrán nuestros elogios.

El don de la labia: Guía para tener labia

Practica el elogio con todo el mundo y manténte entrenado

Lo bueno del arte del elogio es que no sólo podemos practicarlo con la persona a la que queremos enamorar. Podemos entrenarlo con todo el mundo. Mi propuesta es que cada día estés atento e intentes lanzar algún elogio a las personas con las que vayas tratando. Puedes usar el humor si te hace sentir más cómodo.

—Roberto, cualquier día te van a dar el premio Usain Bolt en la oficina. ¡Gran trabajo y en tiempo récord!

Cuanto mejor hagas sentir a los demás, mejor te sentirás tú y mejor te harán sentir ellos a ti. Eso si, no esperes recibir nada a cambio. Para que un elogio se sincero, acostúmbrate a dalo por el placer de darlo. Al mismo tiempo, asegúrate de que tus elogios sean merecidos. No te excedas o acabarás siendo un adulador y tus elogios perderán todo su efecto.

CAPTIVATE SENSATION

CAUTIVA SENSACIONES

No podemos esperar que los demás nos traten como a nosotros nos gustaría. Ni siquiera podemos pedirles que nos traten como les tratamos nosotros. La expectativa a menudo esconde un trampa que nos hace caer en el pozo de la frustración. Pero siempre que tratemos a los demás con toda la fuerza de nuestro amor, ¿qué más que recibamos el mismo retorno o no? La luz siempre guiará nuestro camino. Ahí radica la fuerza del amor, en que te cautivas más al darlo que al recibirlo. Los intereses asociados a esa mágica energía no es lo más importante. Lo más importante es sentirla.
#wearebrave

0/50 ratings

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.